Estudios del FMI demuestran que mejora en el corto plazo, luego se disipa

Por: Sergio Morales Chavarría y César Augusto Brenes Quirós 26 junio, 2016
 Devaluación del 20% reduciría la producción en 1,5% en cuestión de un año
Devaluación del 20% reduciría la producción en 1,5% en cuestión de un año

Si en Costa Rica el valor del dólar llegara a un precio entre ¢645 y ¢650 (devaluación del 20%), se produciría un leve efecto de incremento en las exportaciones, pero insuficiente para levantar el crecimiento de la producción y, más bien, podría generar una caída del Producto Interno Bruto (PIB) en los próximos cinco años.

Ese supuesto también considera que el diferencial en las tasas de interés (o premio por invertir en colones) hubiera aumentado tres puntos porcentuales en el 2015.

Los anteriores fueron los resultados de simulaciones económicas elaboradas por el Fondo Monetario Internacional (FMI) y la misión que elaboró el informe del Artículo IV y documentos anexos que fueron publicados en mayo pasado.

En un escenario más moderado, con una depreciación de la moneda nacional del 5% y un ajuste en el diferencial de tasas de interés de 0,25 puntos porcentuales, la producción tiene un ligero aumento en el corto y mediano plazo que luego se disiparía y se convertiría en decrecimiento.

Sin embargo, este último supuesto sí generaría un impacto importante en las exportaciones y lograría opacar otros efectos negativos en la economía local.

“Las exportaciones aumentarían lo suficiente para compensar el impacto adverso en la demanda interna por la subida de la prima de riesgo, lo que resulta en un ligero aumento de PIB”, dice el documento del FMI.

El impacto más significativo de estas simulaciones es, como era de esperarse, cuando ocurre un aumento más grande en el tipo de cambio y las tasas suben en mayor proporción.

Con 20% de devaluación y tres puntos porcentuales de incremento en premio de las tasas de interés, el PIB caería 1,5% un año después al supuesto ajuste y también se verían afectados el consumo privado y la inversión, la cuales no serían compensadas por el crecimiento en las exportaciones.

Los anteriores ejercicios también parten del supuesto que una depreciación del colón causaría aumentos en los diferenciales de tasas debido a un aumento en la morosidad de los créditos dada la dolarización de las carteras y por las operaciones en moneda extranjera de quienes ganan en colones.

Adriana Rodríguez, gerente sénior de departamento de análisis económico de Scotiabank, explicó que esos efectos sobre la producción serían el resultado de la disminución en la capacidad de consumo de los hogares y de las empresas.

“Las empresas con pasivos en dólares tendrían que realizar ajustes por pérdidas cambiarias, ya sea en sus estados de resultados o balances; la importación de materias primas también se convierte en un ejercicio que demanda más capital”, agregó la especialista.

Por su parte, José Alfaro, gerente general de Prival Securities, explicó que la depreciación está encadenada a procesos inflacionarios y que, por lo tanto, impacta en el consumo y en la inversión privada.

A su vez, los precios más elevados se transmitirían a las tasas de interés locales y las haría subir, agregó Alfaro.

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Ajuste leve

No obstante, hasta el momento y considerando los más recientes movimientos del valor del dólar en el mercado local, el país aún está lejos de llegar a un 5% de devaluación interanual.

Al comparar los promedios mensuales del tipo de cambio del Mercado de Monedas Extranjeras (Monex) con los del año pasado, se obtiene como resultado que la devaluación más alta es la que se ha observado el presente mes y es de apenas un 1,6%.

Este reciente movimiento en el precio de la divisa se debe a un menor superávit de divisas, generado, entre otras razones, por el aumento en el precio de materias primas que se importan.

Sumado a estos movimientos, recientemente se reactivaron las presiones hacia el Banco Central para que se favorezca una devaluación nominal, es decir, que facilite el encarecimiento del dólar.

La petición es para que se genere automáticamente un aumento en los ingresos colonizados de empresas que ganan en dólares, por ejemplo, las que su mayoría de ingresos son generados por exportaciones y el turismo.

Al respecto, las autoridades del Banco Central han insistido en que no manipularán el tipo de cambio y que se han limitado a realizar intervenciones para evitar las fluctuaciones abruptas en el Monex.

Entre el 6 y el 23 de junio pasados, el Central había destinado $29 millones a estabilizar el mercado interno.

Las acciones del Central, lo sucedido en el Monex y en las ventanillas de los intermediarios, se trasladó a un debate público en el que participaron varios economistas, el presidente y el gerente del BCCR, así como representantes de cámaras empresariales.

Incluso, el pasado 23 de junio, un grupo de economistas publicó un artículo de opinión en La Nación en el que afirmaban que se debe evitar una devaluación inducida, dado que el tipo de cambio se encuentra en una zona de equilibrio y que una depreciación artificial tendría efectos en la inflación y en las tasas de interés.

El economista Luis Mesalles reconoció que el impacto de una devaluación severa llega a afectar a las tasas de interés locales y es ahí en donde se ve perjudicada la producción.

El economista de Cefsa José Luis Arce también explicó que parte de las simulaciones hechas por el FMI consideran el efecto que tendría el cambio en el valor del dólar en la cartera crediticia debido a la existencia préstamos en dólares en manos de deudores que no generan divisas.

Arce, además, llamó la atención sobre otros escenarios, como las reducciones en las tasas de interés, las cuales sí tendrían un efecto más duradero sobre la producción y otros factores de la economía local.