Los mercados chinos sufrieron un auténtico lunes negro, ya que al hundimiento de Shanghái se sumó la caída del 7,83% en la segunda bolsa del país, la de Shenzhen, que tiene una fuerte componente de valores tecnológicos

Por:  24 agosto, 2015
 China devaluó el yuan respecto al dólar por segundo día consecutivo este miércoles, generando preocupación en los mercados financieros.
China devaluó el yuan respecto al dólar por segundo día consecutivo este miércoles, generando preocupación en los mercados financieros.

Las bolsas chinas y de Hong Kong sufrieron este lunes 24 de agosto un grave desplome, que se suma a las fuertes pérdidas de la semana pasada, encabezado por Shanghái, que se hundió un 8,49 % y generó un movimiento que arrastró a las plazas asiáticas y europeas.

Los mercados chinos sufrieron un auténtico lunes negro, ya que al hundimiento de Shanghái se sumó la caída del 7,83% en la segunda bolsa del país, la de Shenzhen, que tiene una fuerte componente de valores tecnológicos.

Shanghái registró su mayor caída en ocho años, tras lo cual entró en pérdidas anuales, y las pérdidas pudieron ser aún mayores ya que en ese parqué la cotización de una empresa se suspende automáticamente si baja más de un 10%, lo que ha hecho que muchos valores no estén operativos.

En Hong Kong, el índice de referencia Hang Seng se precipitó un 5,17 %, su segunda mayor caída del año, y cerró en su nivel más bajo desde julio de 2013.

La nefasta jornada bursátil en China se extendió como un tifón por el resto de plazas asiáticas, y así Tokio perdió un 4,61%, su mayor caída desde mayo de 2013, con pérdidas destacables en Seúl, Taipei y los mercados de todo el sureste asiático. Y la mala jornada asiática se tradujo, a su vez, en la apertura con fuertes pérdidas en las principales bolsas europeas: Londres, Fráncfort, París y Madrid abrieron con caídas de entre el 2,55 y el 3,24%.

Según varios analistas, esta larga racha de pérdidas en las bolsas chinas se debe a varios factores, especialmente las dudas sobre la marcha de la economía del país, la segunda mayor del mundo, después de unos datos macroeconómicos mediocres en los últimos meses, que alimentan las dudas sobre el crecimiento de China a medio plazo.

Además, en las últimas semanas se está produciendo una salida de inversiones en yuanes tras la devaluación de la divisa china que tuvo lugar a comienzos de este mes.

La caída del precio del petróleo a nivel internacional, debido al elevado nivel de oferta y al temor a que la economía mundial se ralentice, ha alimentado a su vez la espiral descendente en las acciones de las empresas petroleras y del sector energético chino.

Bernard Aw, un analista de la firma financiera IG, atribuyó la caída de las bolsas chinas a las menores compras estatales destinadas a sostener el precio de las acciones y al peso de la ralentización de la economía global, según dijo en declaraciones a Efe desde Singapur.Según explicó, en las últimas dos semanas el Gobierno ha reducido las compras de valores (sobre todo de grandes empresas) a fin de “desincentivar el abuso al apoyo estatal” al mercado.

Aw también sitúa a esta caída en el contexto del sentimiento “pesimista” de los mercados globales, debido al débil crecimiento a nivel mundial, la caída de los precios de las materias primas y los riesgos deflacionarios.

Contagio

Las principales plazas bursátiles europeas registraban fuertes caídas este lunes. Hacia las 14H00 GMT, Londres se dejaba un 6,36%, París caía en un 8,28%, Fráncfort cedía un 6%, Madrid perdía un 6,72%, Milán, un 4,84% y Atenas se contraía en un 11,3%.

En Wall Street, el Dow Jones caía en un 4,75% en la apertura y el Nasdaq perdía 5,50%.

Las materias primas no se quedaron atrás: el petróleo cayó por debajo de los 40 dólares, su nivel más bajo en seis años.

Ante el desplome de los mercados bursátiles mundiales, en el de la deuda los inversores penalizaban a los países del sur de la zona euro, que veían incrementarse los intereses que pagan en el mercado secundario para endeudarse.

Shanghai lideró el desplome general de las bolsas, con una caída del 8,49%, después de haber llegado a perder el 9% durante la sesión. La semana pasada se había dejado más del 11%.

En Tokio, el índice Nikkei cerró la jornada con una pérdida del 4,61%, cayendo a su nivel más bajo en seis meses, tras cinco sesiones consecutivas en rojo.

El contagio llegó hasta la Bolsa de Taiwán, que cerró con una caída del 4,84% tras llegar a ceder un 7,46%, y Hong Kong que perdió más del 5%.

En la estela de las asiáticas, la Bolsa de Sídney se dejó un 4,09% y cayó a su nivel más bajo en dos años, y Seúl un 2,47%.

A los inversores les preocupa la coyuntura mundial en general, al inicio de una semana rica en publicaciones de indicadores en Estados Unidos y Europa, y en particular China.

Los indicadores decepcionantes se suceden y crece la desconfianza general: el índice PMI sobre la actividad industrial de referencia en la segunda economía mundial, publicado el viernes, señala una drástica contracción de la actividad manufacturera en agosto.

"Hoy tenemos todos los ingredientes para presenciar en los mercados la peor jornada en cinco años", comentó Evan Lucas, corredor de IG Markets.

"La reacción de los mercados asiáticos refleja el sentimiento de los inversores y su convicción de que un desplome brutal (de la economía china) es inevitable", añadió.

De hecho, persisten los temores de una "burbuja": antes de hundirse a mediados de junio, la Bolsa de Shanghai había ganado un 150% en el lapso de un año, impulsada por el endeudamiento y de manera totalmente desconectada de la economía real.

"El mercado todavía se va a hundir más. Sería lo lógico, ya que los mercados bursátiles de todo el mundo caen al mismo tiempo", agregaba Qian Qimin.

"La economía está muy mal, ciertos sectores están sobrevalorados y las presiones a la venta en todos los mercados mundiales contribuyen a bajarle la moral a las plazas chinas", resumía Wu Kan, gerente del fondo JK Life Insurance en Shanghai, citado por la agencia Bloomberg.

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