Negocio de factoreo ve con positivismo el 2015

La cartera de esta industria se estancó en el 2014, pero espera que este año sus ingresos rebocen

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    / 27 MAR 2015
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Luego de un resultado no tan alentador en el 2014, las empresas que ofrecen el servicio de factoreo esperan mejorar sus réditos este año.

La industria de financiamiento de dinero, a cambio de facturas por cobrar, concluyó el 2014 sin crecimiento, ni caída, respecto al año previo.

El descuento de facturas cerró con una cartera de $237 millones a diciembre del año pasado, misma cifra que reportó en el 2013, según datos de la Cámara Costarricense de Empresas de Factoreo (CCEF), basados en información suministrada por sus agremiados y por la Superintendencia General de Entidades Financieras (Sugef).

Un menor dinamismo de inversión tanto del sector público como privado, en medio del cambio de Gobierno, sería la causa de ese resultado estático que fue percibido con mayor fuerza en el primer semestre del año pasado.

Aún así, la expectativa para este 2015 es ambiciosa, y los participantes de este negocio (cerca de 58) estiman que los números sí se moverán a favor.

Según las empresas de factoreo consultadas, los proyectos de infraestructura agendados por el Gobierno para este año dinamizarán los contratos y las licitaciones de empresas nacionales, lo que aumentará la necesidad de esta herramienta en este año.

Los principales demandantes de este producto financiero son precisamente empresas proveedoras del Gobierno y del sector comercial o privado.

Además, los participantes del mercado están optando por nuevos productos que generarían más oportunidades. Tal es el caso del Banco de Costa Rica (BCR), quien recientemente lanzó el factoreo de exportación, y de Kineret que en el mediano plazo abrirá el factoreo internacional, con énfasis en el mercado centroamericano y Estados Unidos.

El factoreo consiste en convertir las cuentas por cobrar (facturas de crédito, letras de cambio, pagarés, contratos, entre otros), en efectivo.

Esta herramienta anticipa el pago de un saldo por cobrar, que se cede a una persona física o jurídica, y éste a su vez se encarga de administrar y cobrar dicho documento.

La oferta que manejan las entidades cubre entre el 70% y el 95% del valor facial de una factura, aunque esto dependerá de la capacidad de pago del cliente y del volumen de sus operaciones.

Se trata de una herramienta de financiamiento a corto plazo, que le permite a una empresa adquirir liquidez, sin tener que endeudarse; además de reducir los costos administrativos que las gestiones de cobro podrían significarle.

Los riesgos del factoreo son similares a cualquier línea de crédito empresarial. El principal riesgo lo adquiere la empresa que descuenta la factura, razón por la que, al igual que un préstamo, se analiza la capacidad de pago de la empresa.

Resultados estables

Este negocio encadenó dos años sin crecimiento. En el 2013 cayó ligeramente (1,25%), y a esta pequeña merma le siguió un 2014 sin dinamismo.

El comportamiento de años anteriores es más positivo, en el 2010 la industria creció 88%, en el 2011 un 39% y en el 2012 un 9%.

El resultado del año anterior llegó en medio de una alta volatilidad del tipo de cambio, así como un panorama de incertidumbre respecto a la administración de un nuevo Gobierno.

Las empresas de factoreo del Sistema Financiero Nacional (más de 10 entre bancos y otras entidades financieras) reportaron, a febrero de este año, saldos vigentes por cobrar, por más de ¢88.264 millones, según datos de la Sugef.

A esa misma fecha, el BAC San José era el que contaba con la mayor cantidad de saldos vigentes por cobrar, con un total de ¢26.153 millones.

Según Gerardo Corrales, gerente general del BAC San José, la entidad cuenta con una cuota de mercado significativa, y además tienen planeado crecer con fuerza en este segmento.

Las pequeñas y mediadas empresas (pymes) proveedoras del sector público son los principales clientes de su cartera.

El Banco Lafise, Cathay y Desyfin le seguían en ese mismo rubro, con ¢15.531 millones, ¢14.004 millones y ¢13.854 millones, respectivamente.

En términos generales el mercado no creció, pero al consultar a cada una de las empresas sus resultados, los crecimientos se ubican entre un 3% a un 30%, mientras otras califican el repunte de moderado.

Por ejemplo, en el caso de Kineret, la empresa logró un crecimiento de apenas un 3% entre el 2013 y el 2014.

Según Luis Alonso Barboza, gerente general de la firma, en ese año no tuvieron una intención de crecimiento en esta cartera, pues sus esfuerzos se enfocaron en el arrendamiento de activos, otro de los servicios que comercializan.

El Banco de Costa Rica repuntó un aumento del 16%, en ese mismo periodo, mientras un año atrás había crecido un 34%.

Por su lado, Banco Cathay ha obtenido un incremento mayor al 30% en los últimos dos años, además se encuentra analizando nuevas estrategias para satisfacer las necesidades de sus clientes, explicó Freddy Mayorga, jefe de factoreo de la entidad.

Bancrédito y BCT aseguraron a EF que en el 2014 lograron consolidar este servicio tanto en el saldo de la cartera como en la cantidad de clientes.

En la otra acera, Bansol calificó de regular los resultados del año pasado, debido a una menor inversión en el sector público y privado, explicó Sergio Ruiz, gerente general del banco.

Estos resultados se presentan en un mercado competido.

Una cifra de 23 asociados conforman la CCEF, sin embargo aún faltan por lo menos 35 empresas más por unirse.

Cada año se unen unos cinco nuevos participantes.

Alrededor de 58 empresas se dedican al factoreo en Costa Rica, según Ileana Vargas, presidente de la CCEF.

Esa competencia impulsa a los participantes a ser más ambiciosos y apostar con fuerza por un nicho que aunque se estabilizó, ha demostrado que genera réditos.

Un 2015 optimista

La expectativa de las empresas que han incursionado en este negocio es que a final de año se sentirán satisfechos de los resultados obtenidos.

“Aunque existe en el mercado mucha competencia dada por una gran variedad de opciones disponibles, el descuento de facturas seguirá siendo un mecanismo que le permite a las empresas accesar liquidez para consolidar su negocio con base en su ciclo comercial”, dijo Mauricio Chacón, gerente de SC Factoreo.

El positivismo está más que todo motivado por la activación de la obra pública.

Se espera que se activen contratos y licitaciones ya adjudicados, así como el área de la salud y en la educación, además con el inicio de las obras del megapuerto en Limón, explicó Vargas, de la CCEF.

Sostenbilidad y financiamiento