El gran retorno de las megafusiones en Estados Unidos

La actual oleada de compras ha representado negocios a nivel mundial que superan los $3 billones


  • Facebook (Compartir)
  • Tweetea!
  •  
  • Imágenes

Las megafusiones han vuelto a Wall Street, seis años después de la crisis financiera y, el 2014, se anuncia ya como un año récord, testigo del regreso del optimismo a los mercados y en el seno de las empresas.

El lunes, el laboratorio farmacéutico Actavis anunció la compra de Allergan, fabricante del tratamiento antienvejecimiento Botox, por $66.000 millones mientras que el grupo de servicios petroleros Halliburton adquirió a su rival Baker Hughes por $34.600 millones.

La coyuntura nunca fue tan favorable para estas uniones, indican a la AFP banqueros que se encargan de prepararlas y estructurarlas.

"Las tasas de interés son bajas, los costos de financiación débiles, los mercados de acciones sólidos y la confianza de los dirigentes está ahí", explica a la AFP Marc Shafir, co-responsable de fusiones y adquisiciones en el banco estadounidense Citigroup.

"Algunas empresas buscan acelerar su crecimiento y están preparadas para aprovechar todas las oportunidades que se les presenten", añade Jack MacDonald, responsable de fusiones y adquisiciones en América del Bank of America Merrill Lynch.

Las fusiones y adquisiciones entre empresas en el mundo totalizan desde principios de año más de tres billones de dólares ($3,164 billones), según el gabinete especializado Dealogic. Es el dato más alto desde 2007, considerado "el año en el cual hubo los mayores gastos".

De esa cifra, Estados Unidos representa más de un tercio en transacciones ($1,053 billones).

Intervienen en sectores de actividad cuyo paisaje vuelve a pintarse. Es el caso de las farmacéuticas, donde los fabricantes de genéricos (Teva, Mylan) dificultan la vida a los grandes laboratorios, como al número dos mundial Pfizer, que quiere reducir rápidamente sus pérdidas generadas por la expiración de las patentes de sus medicamentos más importantes.

Se han recogido cerca de $384.000 millones en operaciones en el sector desde enero, lo que supone un alza del 45,5% sobre el año, según Dealogic. El dato hubiera sido aún mayor si la estadounidense AbbVie no hubiera renunciado a la compra de Shire.

En el sector de las comunicaciones, los actores rivalizan para cubrir el conjunto del territorio estadounidense, a fin de estar en posición de fuerza en sus negociaciones comerciales con proveedores de contenidos. El operador de cable Comcast se dispone a comprar a su rival, Time Warner Cable, por $45.200 millones, mientras que el operador telefónico AT&T se va a fusionar con Direct TV por $48.500 millones.

El magnate de los medios, el australiano Rupert Murdoch, renunció a regañadientes durante el verano a la compra de su rival Time Warner, por el que su grupo, 21st Century Fox, había hecho una oferta cercana a los $80.000 millones.

Frente a la actividad de sus rivales, algunas empresas "no quieren perder el tren", explica Mark Shafir.

Tradicionalmente, para financiar estas operaciones, las sociedades se endeudan por valor de muchos miles de millones de dólares. Incluso con tasas de interés casi ridículas, el costo de la deuda es irrisorio.

La solidez y la estabilidad de los mercados bursátiles facilitan las negociaciones sobre el valor de las empresas, según los banqueros.

Por su lado, los grandes dueños de empresas estadounidenses, desprovistos de sus temores por una nueva recesión en el país o por el derrumbamiento de la zona euro, están mucho más abiertos a utilizar sus grandes botines de guerra, subraya Jack MacDonald.

Algunos grupos han explotado las fallas en la legislación fiscal americana tratando de cambiar su domicilio fuera de Estados Unidos a través de la compra de una empresa basada en el extranjero para beneficiarse de una tasa de impuestos inferior a la norteamericana (Tax Inversion).

El año 2014 marca el gran retorno en escena de inversores activos, esas voces influyentes de Wall Street que orientan las direcciones desde su entrada en el capital de una empresa. El activismo del multimillonario Bill Ackman empujó al laboratorio Allergan, del que es accionista, a los brazos de Actavis.

Estas grandes operaciones tienen un gran costo social ya que normalmente vienen acompañadas de pérdidas de empleos. Microsoft va a eliminar 18.000 puestos (14% de sus efectivos) en el marco de la compra de Nokia.

A la inversa, es una oportunidad para los grandes bancos y los gabinetes de abogados. Goldman Sachs, Bank of America, JPMorgan Chase y Credit Suisse van a compartir $316 millones en comisiones por haber aconsejado en las fusiones de Halliburton/Baker Hughes y Actavis/Allergan.

El endurecimiento de la regulación y el alza de las tasas de interés podría invertir esta tendencia.

"Creemos que las fusiones van a continuar hasta 2015 si no hay ningún choque macroeconómico", estima Jack MacDonald.

A las dos últimas olas de fusiones y adquisiciones, en 2000 y 2007, le siguieron dos grandes crisis: el estallido de la burbuja de internet y la crisis financiera.

Sostenbilidad y financiamiento