El Índice de Confianza del Consumidor cumplió 35 meses consecutivos marcando pesimismo

Por: Sergio Morales Chavarría y César Augusto Brenes Quirós 5 enero, 2014
 Cautela. Los consumidores dijeron a lo largo del 2013 que sus condiciones no mejoraron y que sus expectativas económicas son malas.
Cautela. Los consumidores dijeron a lo largo del 2013 que sus condiciones no mejoraron y que sus expectativas económicas son malas.

La desconfianza se agudizó en los consumidores de Costa Rica durante el 2013, fue profunda y permaneció por los 12 meses.

El Índice de Confianza del Consumidor (ICC) cerró en diciembre pasado con un valor de 4,2 puntos. El dato representa una mejoría con respecto noviembre (3,7), pero insuficiente para afirmar que las personas tienen una buena percepción sobre su economía actual y sus expectativas.

Este fue uno de los periodos con mínimos que igualaron a los registrados a finales del 2008, cuando había una crisis económica global.

El Financiero | Archivo
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El promedio del ICC del 2013 es el más bajo de los últimos cinco años y el segundo con el menor puntaje desde que se calcula el indicador, que ocurrió en el 2005.

El Índice es elaborado para EF por la firma Unimer con base en una encuesta telefónica mensual a 400 hogares. Evalúa las condiciones económicas presentes y futuras, y tiene una escala de 0 a 10, donde valores mayores a 5 demuestran confianza.

Un mal año

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El 2013 se caracterizó por el pesimismo, en dos meses distintos el ICC llegó al valor mínimo de 3,7 puntos, al cual no llegaba desde diciembre del 2008. .

Además, la tendencia en el largo plazo es decreciente como se aprecia en la línea, algo que no se ha logrado revertir, pues son pocos los meses en que se obtiene un repunte y se mantiene.

El ICC tiene 35 observaciones consecutivas de marcar desconfianza, la última vez que tuvo un puntaje superior a 5 fue en enero del 2011.

Una de las variaciones inflacionarias más bajas de los últimos años, tasas de interés relativamente bajas y estables fueron factores insuficientes para motivar más a los consumidores. ¿Por qué? Porque a pesar de las condiciones actuales con indicadores favorables, las expectativas de corto y largo plazo (uno y cinco años) carecen de optimismo.

Condiciones como el lento crecimiento en los salarios reales y un desempleo abierto, que es del 8,9%, son parte de las razones que se ligan a la desconfianza y que fueron mencionadas por especialistas a lo largo del 2013.

El caso del empleo es particular y para algunos analistas es uno de los elementos que puede mover más la confianza, pues, aunque las personas tengan trabajo, si consideran que este es inseguro o lo pueden perder en cualquier momento, su confianza para consumir estará siempre decaída.

Carlos Brina, subgerente de Scotiabank Costa Rica, también considera que la confianza se vio afectada por la incertidumbre que genera el año preelectoral. También mencionó que la restricción impuesta al crecimiento de las carteras de crédito durante el primer semestre atentó contra la inversión y el consumo, así como la falta de solución al déficit fiscal.

Una lectura similar hace Julio Barquero, gerente general de la cadena de tiendas Yamuni. Para él, los consumidores han venido enfrentándose a factores que le agregan dudas a su futuro económico.

Un ambiente político deteriorado, crisis en los mercados internacionales, un tipo de cambio pegado al límite inferior, políticas restrictivas del Banco Central y un crecimiento económico bajo son parte de las razones que brinda Barquero acerca de ese pesimismo.

Añadió que un consumidor altamente endeudado con tarjetas de crédito y con gastos que crecen por encima de los salarios se suman a la presión de los ingresos de las familias y por eso no mejora su estado de ánimo.

En diciembre

Los resultados del mes pasado responden principalmente a que el pesimismo entre las familias dejó de crecer, lo cual no implica que el optimismo repunte de manera significativa.

Por ejemplo, sobre la situación económica actual respecto a hace un año, se redujo la cantidad de familias que contestó estar peor. Ese porcentaje pasó de 57% a 37%. La principal razón de su estado es atribuido a la inflación y los salarios bajos.

También se presentó un leve repunte entre quienes consideran que es un buen momento para hacer compras importantes para el hogar. Este rubro viene creciendo desde octubre pasado cuando un 20% de las familias contestó que estaba en capacidad de hacer esos gastos; para diciembre el porcentaje subió a 24,5%. Desde hace cuatro años, estos porcentajes se mantienen estables y muy cercanos al 20%.

Mientras tanto, el grupo de quienes consideran que es un mal momento para compras grandes se mantuvo estable en los últimos dos meses.

Para las personas consultadas, la dirección de la confianza dependerá de ahora en adelante de las soluciones que se vislumbren en temas importantes como el déficit fiscal, así como resultado de la elección presidencial.

Ánimo económico

Criterios de los consumidores en diciembre del 2013.

Condición actual: 37,5% dice estar peor por la inflación y salarios bajos. Quienes reportan estar mejor (24,5%) afirman que es porque tienen más ingresos.

Expectativas a un año: Un 20% dice que estará peor.

Largo plazo: Dentro de cinco años, un 62% de las familias dice que enfrentará condiciones de desempleo e inestabilidad.

Compras: Un 59% de los consumidores cree que es un mal momento para hacer compras de artículos grandes para la casa porque carecen de suficientes ingresos, los precios son altos y porque dan prioridad a otras necesidades.

Fuente ICC de EF.