Confianza del consumidor sigue en niveles pesimistas por un clima de negocios nublado

El ICC se encuentra estancado desde diciembre pasado aunque situación familiar mejora

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    Gráfico: Evolución del Índice de Confianza del Consumidor
    / 06 MAR 2015

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Este 2015 se inició con una confianza del consumidor estancada en el desánimo, aunque no alcanza los niveles más pesimistas que ha registrado el país.

La expectativa poco optimista es motivada por una valoración negativa de las condiciones de trabajo y de negocios para los próximos meses.

Lo que sí mejoró fue la evaluación de la economía familiar, gracias a una baja en la inflación.

Sin embargo, la economía del país, en general, no produce el mismo sentimiento, por lo que el consumidor no quiere arriesgarse a realizar compras que no son de primera necesidad (carros, casa y artículos grandes, como televisores, lavadora y otros).

En febrero de este año, el Índice de Confianza del Consumidor (ICC) fue de 3,9 puntos, misma cifra que reportó en diciembre y marzo pasados. Este puntaje, además, fue el más bajo del 2014.

Este comportamiento es inusual, puesto que habitualmente el inicio de año registra un resultado por encima de la tendencia, lo cual no ocurrió esta vez.

El ICC lo construye la firma Unimer para EF, con el fin de determinar el nivel de optimismo de los consumidores. Los resultados se obtienen mediante una encuesta telefónica a 400 jefes de hogar, a los que se les realiza cinco preguntas sobre la economía familiar y nacional.

El índice utiliza una escala de 1 a 10. Cuando el resultado supera los 5 puntos significa que las opiniones favorables superan a las negativas, lo que se considera como un escenario optimista.

Sin embargo, ese panorama no se percibe desde abril del 2011, última ocasión en que el ICC se situó en 5 puntos.

El nivel actual está muy por debajo del umbral del optimismo, pero no ha sido el peor resultado.

Desde que inició el análisis (2005), el nivel más bajo reportado fue de 3,2, y se percibió en setiembre de ese año. Pero, tras un periodo con resultados pesimistas, la confianza empezó a repuntar, inclusive superando los 6 puntos en el 2007.

Sin embargo, la coyuntura difícil llegó con la crisis económica del 2008, que acabó con las expectativas positivas de los consumidores.

En ese momento, el ICC se redujo a niveles entre 3,6 y 3,8, que al año siguiente se superaron, pasando el límite de los 5 puntos.

Clima de negocios empañado

A pesar de los buenos resultados en el seno del hogar, el pesimismo del consumidor se ve envuelto en variables que están pesando más en la balanza de su confianza.

En febrero pasado, la población dio un giro positivo en la percepción sobre la economía familiar, lo que dio como resultado un mes con mejores expectativas que las de hace un año.

El grupo que considera que la situación económica de su familia está peor se redujo; pasó de casi 50% en febrero del 2014, a 31% el mes pasado.

Una de las principales razones tiene que ver con la mejora en el ingreso, motivada por la reducción de la inflación.

La inflación interanual medida por el Índice de Precios al Consumidor (IPC) regresó en enero de este año a su rango meta (3% y 5%), luego de sobrepasarlo entre julio y diciembre del 2014. En febrero se ubicó en 3,53%.

Estos resultados positivos, no coinciden con la valoración del clima de negocios del país.

La percepción negativa sigue una tendencia al alza, tanto en las condiciones del empleo como en las posibilidades de concretar negocios, lo que se evidencia aún más en los hogares de la Gran Área Metropolitana.

El relativo bajo crecimiento de la economía y el pobre dinamismo del mercado laboral, son dos factores que han venido pesando sobre el estado de la confianza de los consumidores, explicó el economista Alberto Franco.

El 44% de los encuestados considera que el empleo y las posibilidades de concretar nuevos negocios serán peores en los próximos meses; en la GAM esa cifra sube a un 50%.

El año pasado, solo un 22% vislumbraba que ambos factores empeorarían.

Además, un 88% de los consumidores no escucha noticias favorables en ambos temas, cifra que es significativamente mayor al 78,5% reportado en febrero del año pasado.

Los resultados del ICC son consistentes con la disminución de la confianza de los empresarios, como han dado a conocer diferentes estudios, comentó Francisco Llobet, presidente de la Cámara de Comercio.

Como ejemplo está la reciente decisión de la firma costarricense Alimentos Jack’s de trasladar el 50% de su producción a Estados Unidos, El Salvador y Nicaragua.

Sus razones se enfocaron en los altos costos de la energía y las materias primas, además del exceso de trámites y la “voracidad fiscal” de Tributación.

En medio de este panorama, el consumidor no encuentra señales para considerar que es un buen momento para comprar artículos discrecionales.

El 63% tiene una opinión negativa sobre compras de este tipo,

Según Guillermo Carazo, presidente de la Cámara de Construcción, la decisión de compra de una vivienda se ve trabada por elementos como posibles subidas en las tasas de interés y regulaciones sobre el sistema bancario para el otorgamiento de créditos.

El 67% de los consumidores considera que son malos tiempos para comprar casa.

La inestabilidad del Gobierno y el cierre de empresas importantes no dan señales a la población para estar más tranquila, explicó Kattia Madriz, gerente de ventas de Urbanizadora La Laguna.

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