Por: María Fernanda Cisneros 3 enero, 2016
 “la INFLACIÓN ACTUAL NO ES ESTABLE”
“la INFLACIÓN ACTUAL NO ES ESTABLE”

Este año, Costa Rica carecerá del beneficio de la fuerte desaceleración inflacionaria vista en 2015.

La inflación, medida por la variación interanual del Índice de Precios al Consumidor (IPC), incrementará y se ubicaría entre 2,5% y 3%, según la estimación de Francisco de Paula Gutiérrez, expresidente del Banco Central de Costa Rica (BCCR).

Las materias primas incrementarían ligeramente y eso impactará al IPC.

Al lado de este indicador, el tipo de cambio subiría como respuesta del alza en las tasas de interés de la Reserva Federal (Fed) de Estados Unidos, en conjunto con la presión del déficit fiscal.

Existen tres elementos claves de gestión del BCCR en este año: el déficit fiscal, las tasas de interés internacionales (y su efecto en el movimiento de capitales), y por último, la inflación.

La meta del Central era que el IPC cerrara entre 3% y 5%, pero por ahora se ubica cerca de cero.

“Tanto pecado es pecar por exceso que por defecto, no es que cero sea bueno cuando la meta es otra”, dijo Gutiérrez.

Si el Banco anuncia en enero que cambiará su rango meta, daría un mensaje de compromiso con la inflación, y no tanto con un crecimiento de la producción.

El Central perdería su enfoque si se convierte en el motor de la economía, comentó Gutiérrez.

La autoridad monetaria tiene una posición cómoda de reservas internacionales y esto le dará tranquilidad para lidiar con las divisas, pero sin una solución del déficit fiscal el riesgo país aumentará y esto afectará su política.

Respecto al tipo de cambio, el economista no ve cómo se pueda mantener en los niveles bajos vistos en 2015, tras el anuncio del alza de tipos de interés de la Fed y la presión que ejercería el déficit fiscal. Esto, en caso de que el Central continúe enfocado en un esquema de metas inflacionarias.

Gutiérrez valora positivamente la gestión del Central, pero sus discrepancias están en el mercado cambiario, al considerar que se debe abandonar un poco la estabilidad.

Lo anterior, con el fin de no incentivar los créditos en dólares y beneficiar a algunos sectores económicos.