El Producto Interno Bruto estadounidense avanzó 2,2% entre octubre y diciembre pasados, por debajo de la proyección de analistas de mercado

Por: Agencia AFP 27 marzo, 2015
Mientras en las tiendas se reporta un descenso de las ventas, en Internet se produjo un aumento de las compras durante el Día de Acción de Gracias y el Black Friday.
Mientras en las tiendas se reporta un descenso de las ventas, en Internet se produjo un aumento de las compras durante el Día de Acción de Gracias y el Black Friday.

Washington.- Estados Unidos confirmó el viernes un leve freno de su crecimiento económico a fines de 2014, pese a un consumo pujante, cuando algunos nubarrones se perfilan en el horizonte de la primera potencia mundial.

El Producto Interno Bruto (PIB) estadounidense avanzó 2,2% entre octubre y diciembre pasados, en proyección anual y en datos corregidos de variaciones estacionales, por debajo de la estimación de analistas que esperaban más (+2,4%).

La mayor economía del mundo confirma una leve ralentización de su crecimiento tras la descollante expansión del tercer trimestre (+ 5,0%), según el departamento de Comercio.

Esta desaceleración en los últimos tres meses de 2014 se debe al déficit comercial y, específicamente, a un aumento de las importaciones de 10,1%.

En conjunto el crecimiento económico de Estados Unidos confirma en 2014 un leve avance, a 2,4%, frente al 2,2% de 2013.

El retroceso brutal de los gastos del Estado federal (-7,3%) y una neta desaceleración de la inversión de las corporaciones también han pesado en la balanza.

Estos vientos en contra, sin embargo, no impidieron que el consumo de los hogares siga desempeñando plenamente su papel de motor del crecimiento norteamericano y aprovechar la caída de los precios de la energía que liberan el poder adquisitivo.

El gasto del consumidor, que representan más de dos tercios del PIB, aumentó un 4,4% en el cuarto trimestre --el mayor impulso desde casi nueve años-- que se apoyó en bienes duraderos (automóviles... ), como así también en los servicios (seguros de enfermedad, entre otros).

Como resultado de ello la contribución del consumo de los hogares al PIB fue la más alta desde el primer trimestre de 2006, indicó el Departamento.

A su vez, la dramática apreciación del dólar, sobre todo en comparación con el euro, no afectó la competitividad de los productos estadounidenses en el exterior. En los últimos tres meses de 2014, las exportaciones mantuvieron el mismo ritmo sólido de expansión (4,5%).

Pero esta coyuntura favorable podría cambiar. A mediados de marzo la presidenta de la Reserva Federal (Fed), Janet Yellen, afirmó que la apreciación del billete verde, principalmente en relación al euro, será un "peso" para el crecimiento estadounidense este año.

"El impacto del fortalecimiento del dólar (...) podría ser demasiado importante como para que el PIB alcance un nivel de crecimiento anual de 3%, augurando un nuevo año de 2,5% de crecimiento", lamenta Jay Morelock, analista de FTN Financial.

Precios del crudo

Por otra parte, el efecto positivo creado por la caída mundial de la cotización del petróleo podría llegar a su fin. "Con la recuperación (en febrero) de los precios de los combustibles, ya recibimos los principales efectos directos", estimó Katherine Smith, analista de IHS Global Insight.

Esta no es la única nube que amenaza a la economía estadounidense. El frío afectó nuevamente a la industria en la costa este del país, aunque ningún experto prevé una contracción comparable a la del invierno de 2014 (-2,1% en el primer trimestre).

El veredicto será conocido el mes próximo, pero los últimos indicadores no alientan un optimismo desmesurado.

El crecimiento económico se moderó "un poco" en las últimas semanas, advirtió la Fed el 18 de marzo.

La desaceleración económica en la zona euro y los temores por la situación geopolítica en Ucrania y Medio Oriente tampoco favorecerían el crecimiento estadounidense.

"Aunque dinámica, la economía enfrenta vientos en contra provenientes de un débil crecimiento en el exterior y los persistentes efectos del frío invernal" en Estados Unidos, admitió el viernes el jefe de consejeros económicos de Barack Obama, Jason Furman, en un comunicado.

El banco central podría comenzar a incrementar en los próximos meses sus tasas básicas, que se sitúan cerca de cero desde fines de 2008, lo que constituiría una onda expansiva cuyas repercusiones sobre la economía estadounidense y mundial es difícil evaluar ahora.