Por: Agencia AFP 28 mayo, 2015
Alexis Tsipras, primer ministro griego, y Yanis Varoufakis, ministro de Hacienda heleno.
Alexis Tsipras, primer ministro griego, y Yanis Varoufakis, ministro de Hacienda heleno.

Dresde, Alemania.- Los ministros de Finanzas y banqueros centrales del G7 debaten este jueves en Dresde (Alemania) sobre el crecimiento mundial y la armonización fiscal, pero la sombra de dos ausentes, Grecia y China, planea sobre la reunión.

Una salida de Grecia de la zona euro es "algo potencial" pero no significaría el fin de la moneda única, declaró Christine Lagarde, directora gerente del Fondo Monetario Internacional (FMI), en una entrevista al diario Frankfurter Allgemeine Zeitung.

Esa salida "no sería un paseo" para el resto de socios de la moneda única pero "probablemente no será el fin del euro", añadió.

El tono se endurece entre Grecia y las instituciones con las que negocia arduamente un nuevo tramo de ayuda para sus arcas, vacías, antes de finales de junio.

Es también la primera vez en que un responsable de una institución acreedora de Grecia menciona abiertamente la posibilidad de un "Grexit".

El tema está en la mente de todos, una día después de que el gobierno griego afirmara que se está elaborando un borrador de acuerdo con los acreedores, anuncio en absoluto confirmado por éstos (FMI, BCE y Unión Europea).

"Es muy improbable que lleguemos a una solución global en los próximos días" advirtió Lagarde, con lo que añadió un nuevo desmentido a las declaraciones de Atenas.

Por su parte, el comisario europeo de Asuntos Económicos, Pierre Moscovici, estimó que un acuerdo con Grecia era "posible" pero, contrariamente a lo que afirma Atenas, "no es cierto decir que se han hecho las tres cuartas partes del camino".

"Queda mucho trabajo por hacer" comentó el comisario francés, a la radio France Culture, desde Dresde.

Los ministros de Finanzas del G7 (Alemania, Estados Unidos, Japón, Canadá, Gran Bretaña, Francia e Italia) así como sus respectivos banqueros centrales tendrán tiempo para examinar ese asunto, aunque oficialmente no esté en su menú.

Impaciencia

Esta ministerial constituye una especie de debate general antes de la cumbre del G7 de jefes de Estado y de gobierno, los días 7 y 8 de junio en Baviera.

También los socios no europeos del G7 se impacientan.

El secretario del Tesoro estadounidense, Jack Lew, pidió el miércoles en Londres que se resuelva rápidamente la crisis de la deuda griega para evitar "accidentes".

"Un error de cálculo podría llevar a una crisis potencialmente muy dañina", dijo en una conferencia en la London School of Economics.

"Todo el mundo tiene que redoblar esfuerzos, tratar la próxima fecha límite como si fuera la última y resolver esto", instó.

Para su colega canadiense Joe Oliver, la crisis griega está "aún sin resolver", y es un factor que "exacerba los riesgos" que pesan sobre una economía mundial todavía frágil.

Al margen de la sombra griega, el G7 Finanzas abordará los medios para hacer durable el crecimiento económico. Esta vez, a instancias de Alemania, la reunión no terminará con un comunicado final para evitar pérdidas de tiempo innecesarias en busca de fórmulas consensuales.

También se abordarán temas de actualidad como Ucrania y su situación financiera, o una posible ayuda financiera a Nepal tras los terremotos que ha sufrido, durante una sesión de trabajo prevista el viernes por la mañana.

Otro asunto es el nuevo banco de inversiones impulsado por China, en el que los europeos del G7 quieren participar, pero no Estados Unidos, así como el tema de la divisa china, que Pekín desea ingrese en la cesta de los Derechos Especiales de Giro del FMI.

El propio FMI azuzó esta semana la disputa entre Pekín y Washington sobre el valor del yuan, al afirmar --contrariamente a lo que sostiene Estados Unidos-- que la divisa china ya no está subevaluada. Lew expresó rápidamente su desacuerdo con esta posición.

De manera general, en el G7, "hay una preocupación común, que es la de acompañar a China hacia la adopción de todas las responsabilidades que le incumben por su lugar entre las grandes potencias económicas mundiales", resumió el entorno del ministro francés de Finanzas, Michel Sapin.

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