Principales erogaciones tienen un ritmo trimestral

Por: Sergio Morales Chavarría y César Augusto Brenes Quirós 8 mayo, 2016

El pago de los intereses de la deuda y las transferencias corrientes son las erogaciones que dictan el ritmo del gasto público a lo largo del año.

Los salarios también intervienen, pero de una manera menos frecuente y prácticamente inflexible.

Desde el 2012, el gasto del Gobierno Central, que controla el Ministerio de Hacienda, muestra meses en los que se incurre en erogaciones más altas en comparación con los demás.

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Por ejemplo, desde ese año, setiembre se caracteriza por tener un nivel relativamente elevado de gasto, pues siempre está entre los cuatro con mayores montos.

En diciembre y enero también aumentan las erogaciones, pero aquí es donde intervienen las remuneraciones, ya que en esos meses se deben pagar los aguinaldos y el salario escolar a los empleados públicos.

El movimiento y la intensidad del gasto ha tendido a corresponder con el de los ingresos totales, que son marcados con claridad por los cortes trimestrales del pago del impuesto sobre la renta (marzo, junio, setiembre y diciembre).

La coincidencia entre el ritmo de los ingresos y los gastos supone el ajuste de las obligaciones a la disponibilidad de recursos. Por ejemplo, una transferencia a un programa de ayuda social se hace en los meses en los que hay dinero.

No obstante, también supone un riesgo: si los ingresos son insuficientes en ese momento, se deberá recurrir a una medida alternativa para pagar las obligaciones.

Por componente del gasto total, las remuneraciones y las transferencias son dos de las líneas de más peso.

El tamaño del gasto público cobró relevancia en la última semana debido a que los diputados de oposición y el nuevo directorio legislativo acordaron priorizar el trámite de los proyectos de ley que frenan dicho gasto frente a los que aumenten los impuestos.

Los congresistas pretenden aprobar, por lo menos en primer debate, los proyectos de control y recorte de gastos.

Por su parte, el ministro de Hacienda, Helio Fallas, ha dicho en varias ocasiones que espera, para el próximo año, un presupuesto ordinario sin incremento en los gastos.

Componentes del gasto

Las remuneraciones, donde están los salarios, tienen un comportamiento más estable a lo largo del año, y solo sobresalen diciembre y enero que es cuando se hacen pagos de aguinaldos y salrio escolar.

Esto es lo que hace que, en los últimos años, el mes de diciembre sea el de mayor gasto.

Las transferencias, que incluyen pagos a entidades públicas y privadas, son más inestables en el tiempo. Aún así, desde el 2012, registra su punto alto en enero y, en el 2015, fue diciembre.

El desembolso por intereses es mucho más volátil si se aprecia en términos mensuales. Este tiende a coincidir con los fines de trimestre y, en especial, en setiembre, cuando se concentran las denominadas fechas focales de vencimientos de títulos o bonos de deuda interna.

Flujo de caja

El ritmo o la estacionalidad de los gastos del Gobierno no se alejan mucho del manejo de cualquier flujo de caja.

Según el economista y director general de la firma Acorde, Danilo Montero, es normal que se presenten picos, pero es necesario determinar su origen.

Para Montero, lo ideal para el Gobierno es que pueda desplazar algunas transferencias y pasarlas a los meses en los que tienen menores obligaciones.

Sin embargo, si esto no es posible, es de esperar que se haga lo más usual, ahorrar ingresos para hacer el desembolso cuando corresponda.

La otra opción, y en caso de encarar menores ingresos, es la de refinanciar. Eso significa ajustar la deuda a un mayor plazo para que la disponibilidad de recursos aumente.

A juicio de la economista Gina Ampieé, la concentraciones no implican una mala gestión o administración del gasto.

Explicó que en el caso de los intereses de la deuda, es difícil corregir o cambiar sus vencimientos o pagos debido a un ciclo existente.

Si el Gobierno opta por hacer una emisión en un mes que no coincide con la tendencia, es probable que se tope con falta de compradores, precisamente porque los grandes inversionistas carecen de recursos para hacer las compras de nuevos bonos.

Es decir, desde antes, existe un calce de plazos entre el emisor, que es Hacienda, y sus principales inversionistas.

Ampieé reconoció que si se carece de una reserva y se apuesta por meses en los que se obtienen menos impuestos, está presente el riesgo de que una desaceleración en la economía baje la recaudación y, por ende, la capacidad de pago, pues no solamente caería la recaudación del impuesto sobre la renta, también bajarían otros tributos, como los que aplican a la importación y a las ventas.

En el 2015

Concentración del gasto público por meses

Remuneraciones

26%

del total anual se concentraron en enero y diciembre.

Transferencias

20%

se hicieron en enero y diciembre.

Intereses

34%

del total se pagó en marzo y setiembre.

Fuente EF con datos de Hacienda.