Pago de las deudas y las amortizaciones representan una tercera parte del paquete

Por: Sergio Morales Chavarría y César Augusto Brenes Quirós 1 septiembre, 2016

El presupuesto ordinario y extraordinario para el 2017 del Poder Ejecutivo crecerá, de ser aprobado sin alteraciones, un 12% en comparación con el 2016, debido a un incremento y a la alta participación del pago de intereses de la deuda del Gobierno Central.

El monto del paquete calculado por el Ministerio de Hacienda es de ₡8,94 billones, casi un billón más con respecto al plan de gastos aprobado del 2016, que fue de ₡8 billones.

El pago de intereses o servicio de la deuda, más la amortización, son dos de los factores más llamativos en este nuevo presupuesto, pues constituyen entre ambas el 33% del presupuesto total.

El incremento en el pago de obligaciones de la deuda fue de 20% con respecto a este año.

Lo anterior hace que esa erogación sea similar a las remuneraciones (salarios) y transferencias. En el 2016, los intereses representaron el 12% del total.

Al descontar o excluir el servicio de la deuda el presupuesto, el plan de gastos más bien hubiera descendido en un 2%, según los datos presentados y entregados este 1 de setiembre por parte del Ministerio de Hacienda a la presidencia de la Asamblea Legislativa.

De todos los egresos del Gobierno, el 46% será financiado con la colocación de bonos de deuda, mientras que el resto provendrá de los ingresos corrientes o impuestos.

Helio Fallas, ministro de Hacienda, dijo que el plan incluye un comportamiento conservador de los ingresos, pues calculan un crecimiento del 8%. Al respecto, recordó que este año el crecimiento de este rubro ha sido de 10%.

El presupuesto se presentó con un incremento del 12% en medio de un aumento estimado de la inflación del 3% (más o menos un punto porcentuales) y de un incremento esperado de la producción del 4,3% para el 2017.

Luego de la presentación en la Asamblea Legislativa, Fallas ofreció una conferencia de prensa en donde brindó los detalles del presupuesto. Nuevamente, insistió en la necesidad de contar con una reforma fiscal que le permita al Gobierno aumentar sus ingresos corrientes.

"En el 2017, el principal disparador del presupuesto será la deuda, la que se estima alcanzaría un 49% como porcentaje del PIB. No podemos enfrentarnos a atrasos en la aprobación de una reforma fiscal (...). El retraso implicaría un ajuste fiscal mayor, no del 3,75% del PIB sino del 5% o 6% en el 2018 y el 2019", dijo Fallas.

Precisamente, el aumento de la deuda es el factor que hace incrementar el pago de intereses.

En lo que respecta a los gastos de capital, el proyecto del 2017 registra un incremento de 26% con respecto al presupuesto aprobado del 2016. Estos gastos son los que se destinan a la infraestructura.

"Se deben valorar rubros importantes como los gastos de capital, que sufren un aumento del 26% y no necesariamente por partidas tradicionales", afirmó José Francisco Pacheco, viceministro de egresos. Este tipo de erogaciones representa un 7% entre el total presupuestado.

Las autoridades de Hacienda también advirtieron sobre la presencia de nuevas obligaciones en plan de gastos, las cuales suman ₡334.668 millones.

Son partidas pertenecientes al Ministerio de Educación Pública, recursos adicionales al Patronato Nacional de la Infancia, al Poder Judicial (por la reforma procesal al Código de Trabajo), aportes para el proyecto de Banca para el Desarrollo y otros recursos a las municipalidades.