Fideicomiso usará esquema financiero de varios préstamos y emisión de títulos para costear obra del ICE

Por: Sergio Morales Chavarría y César Augusto Brenes Quirós 19 enero, 2014
El financiamiento del Proyecto hidroeléctrico Reventazón del ICE tiene varias fuentes de recursos, vea en este recuadro la estructura que tiene.
El financiamiento del Proyecto hidroeléctrico Reventazón del ICE tiene varias fuentes de recursos, vea en este recuadro la estructura que tiene.

El proyecto hidroeléctrico Reventazón del Instituto Costarricense de Electricidad (ICE) hará una emisión privada de bonos en el exterior para completar su financiamiento.

La operación está dentro del Fideicomiso Uno P.H. Reventazón, que será el que reciba los derechos de los activos y los ingresos generados por el proyecto cuando esté en operación.

Este fideicomiso fue refrendado por la Contraloría General de la República (CGR) en setiembre del 2013.

Esta figura tiene varias fuentes de financiamento, entre las que están el Banco Interamericano de Desarrollo (BID), con un préstamo especial denominado préstamo A/B.

La primera parte consiste en un aporte gestionado directamente por el BID y el segundo tracto será aportado precisamente por los fondos que se capten con la emisión de bonos.

A estos títulos se les denomina privados porque no serán ofrecidos en una subasta como otros valores corporativos, pues son emitidos solo para ciertos inversionistas.

Jesús Orozco, gerente financiero del ICE, dijo a EF que aún no pueden revelar el monto de la emisión, pues no han finalizado la transacción.

Añadió que toda la operación del BID representará cerca de un 40% del financiamiento que necesita el fideicomiso.

Para la emisión, se procedió a establecer un nuevo fideicomiso domicialiado en las islas Caimán (Caribe) y que será el que aparecerá como emisor. Según un reporte de la firma Moody’s del pasado 16 de diciembre, se trata de Reventazón Finance Trust, el que suscribirá los nuevos bonos.

Según el reporte de Moody’s, la emisión de las notas sería por $415 millones, pero Orozco confirmo que el monto será menor, pues la estructura cambió desde que se elaboró el documento.

EF supo que la operación podría ser menor a los $150 millones.

El ICE realizó en mayo del 2013 2013 una emisión de bonos internacionales, con características similares a los eurobonos del Gobierno de Costa Rica. Esa operación, de $500 millones y a 30 años plazo, fue para pagar deudas con una carga financiera más elevada.

El proyecto hidroeléctrico

Este proyecto para generación de energía es el más grande que haya construido el ICE y tendrá una capacidad de 335 megavatios de capacidad.

Está ubicado en la cuenca del río del mismo nombre, en el cantón de Siquirres, Limón, y según los planes de la entidad, estaría en operación en el 2016.

El costo total refrendado de la obra es de $1.406 millones, de los cuales $931 millones serán aportados por parte del Fideicomiso Uno. En este caso el ICE es el constructor y será el que demande la energía generada cuando entre en funcionamiento.

El Fideicomiso es el que debe buscar los recursos para la parte que le corresponde. En este punto se incluye el dinero proveniente de la emisión de bonos.

No obstante, la CGR advirtió en el documento de refrendo que es responsabilidad de la administración, es decir, del ICE, los esquemas de financiamiento del proyecto, así como los préstamos aprobados.

“Es responsabilidad de la Administración, (...) que se elijan las fuentes de financiamiento que presenten las mejores condiciones de mercado para el desarrollo del proyecto hidroeléctrico Reventazón”, cita el documento.

Bonos especiales

Orozco insistió en que los bonos que se emitirán serán para inversionistas específicos y que conocen bien el campo financiero.

El fideicomiso estructurado en el exterior será el emisor. En este, el BID tiene un acuerdo de participación y adquiere parte de la deuda para posteriormente emitir los bonos.

Por el momento, los inversionistas serían compañías aseguradoras y fondos de inversión, definidos como participantes calificados, dijo Orozco.

Sobre las condiciones básicas, el representante de la entidad aseguró que aún no se pueden detallar, pero que serán bonos de largo plazo menor a los 20 años, que es el tiempo en el que se pactaron otras deudas y en el que operará el fideicomiso.

Tanto los préstamos como la emisión deberán quedar listas a finales de enero, estimó el gerente financiero.

Orozco explicó que a pesar de ser una operación con características diferentes de las emisiones de bonos corporativos, siempre se tiene que hacer una presentación a los eventuales inversionistas y contratar a bancos estructuradores.

Ronald Vargas, asesor financiero y especialista en titularización, explicó que estas emisiones se venden directamente y usualmente tienen plazos menores a los créditos paralelos.

Añadió que usualmente son ofrecidos a fondos especializados que estrictamente no pueden prestar el dinero, mas sí destinarlo a cambio de un activo financiero especial, que en este caso es un título.

También son utilizados para conservarlos por todo el plazo dentro de los portafolios o carteras de inversión.

Por su parte, Douglas Montero, gerente de mercado internacional del puesto de bolsa Mercado de Valores, explicó que este tipo de notas van acompañadas de alguna clasificación que de paso establece la jerarquía en caso de liquidación por parte del emisor.

Montero detalló que usualmente los bonos privados tienen un rango bajo en la jerarquía de las liquidaciones y están después de obligaciones como préstamos bancarios o responsabilidades contractuales.

Tanto Montero como Vargas coincidieron en que estos bonos carecen de una amplia liquidez.

Solo su tamaño ya les resta atractivo para ser negociados en algún mercado secundario, pues $150 millones se considera un monto bajo para una emisión.

La otra característica que lo limita es su naturaleza privada y que está destinado solo a algunos compradores, lo cual reduce sus posibles compradores.

Aunque en los mercados internacionales siempre se puede transar, la formación del precio es un poco más incierta, precisamente por la falta de transacciones. Por esta razón es posible que el bono se negocie, pero con la consecuencia de que su precio sea relativamente bajo.