Si la nación norteamericana no aumenta su pasivo puede deteriorar la economía de Costa Rica

Por: Sergio Morales Chavarría y César Augusto Brenes Quirós 13 octubre, 2013
 Los rendimientos de los bonos de Estados Unidos subirían si ese país no incrementa el techo de su deuda y a su vez elevaría las tasas de interés en la economía produciendo limitaciones al crecimiento económico.
Los rendimientos de los bonos de Estados Unidos subirían si ese país no incrementa el techo de su deuda y a su vez elevaría las tasas de interés en la economía produciendo limitaciones al crecimiento económico.

Si Estados Unidos no aumenta su deuda, los escenarios descritos se asemejan a escenas apocalípticas en la economía.

Los efectos se propagarían con velocidad y pronto serían visibles incrementos en las tasas de interés y la disminución del comercio con esa nación.

Posteriormente, habría una caída en el ritmo de crecimiento económico al punto que se habla de una nueva recesión. Como es de esperarse, una contracción en la nación del norte llegaría a Costa Rica en cuestión de meses.

El Financiero | Archivo
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Estados Unidos (EE. UU.) es el principal consumidor o cliente de varias economías, entre ellas Costa Rica y en determinado momento surgiría un impedimento de que pueda endeudarse más.

Si tiene una limitante para obtener más crédito, entonces tendrá dificultades para consumir más y para pagar todas sus obligaciones financieras.

Es en ese momento cuando las consecuencias llegan al resto de países relacionados con los estadounidenses.

El Departamento del Tesoro estadounidense advirtió que, de fracasar el intento por aumentar el límite de la deuda, se presentarían consecuencias catastróficas en la economía, porque el Gobierno dejaría de pagar sus obligaciones. A esto se le conoce como default , que sucede cuando un deudor anuncia públicamente que no puede pagar más.

Las autoridades también llamaron la atención sobre los posibles efectos en economía local e incluso repasaron lo que sucedió en el 2011, cuando se ajustó el límite de la deuda.

Esas consecuencias se prolongaron hasta el 2012 y llegaron a los mercados financieros, accionarios y golpeó la confianza del consumidor.

Permiso para la deuda

El límite de la deuda de Estados Unidos consiste en la cantidad total de dinero que el Gobierno está autorizado a pedir prestado para sus diferentes compromisos como los programas de seguridad social y médicos para la población, los salarios del ejército y los intereses de la deuda nacional.

Es el Congreso el que tiene la responsabilidad de autorizar cualquier cambio en ese límite.

El Tesoro anunció que aproximadamente el 17 de octubre su dinero disponible llegaría al tope y sus recursos se verían limitados.

El debate por la autorización se trasladó a una tensión entre republicanos y demócratas, pero más recientemente fue una pugna entre los republicanos conservadores y el presidente Barack Obama.

Como si el ambiente no fuera ya bastante complicado, se sumó la falta de aprobación del presupuesto del Gobierno Federal, que incluso provocó que desde días atrás cerraran varias oficinas no indispensables.

No es la primera vez que Estados Unidos llega al borde del precipicio y deja expectante al resto del mundo. Algo similar ocurrió en el 2011 con otra necesidad de incremento en la deuda.

Desde 1960, el Congreso ha intervenido en 78 ocasiones para incrementar, extender temporalmente o revisar el límite de la deuda. De todas esas, 49 veces han sido bajo un presidente republicano y 29 bajo uno del partido demócrata, según información divulgada por el Tesoro.

Al cierre de este artículo, la Casa Blanca y los republicanos no habían llegado a un acuerdo aunque sostuvieron diferentes reuniones el 10 y el 11 de octubre con el fin de encontrar una salida, aunque fuese temporal.

Prioridades en los pagos

Si el tamaño de la deuda sigue igual, tampoco significa que el Gobierno estadounidense dejará por completo sus obligaciones, pues mantiene un nivel mínimo de ingresos. Pero sí tendrá que priorizar los compromisos.

A pesar de todas las amenazas, no debería haber cese de pagos definitivo.

El Gobierno Federal genera un promedio de $224.000 millones en ingresos, mientras que el pago de intereses ronda los $27.000 millones mensualmente, por lo tanto, es cuestión de definir a cuáles acreedores pagar.

Sin embargo, no se podrá ni emitir, ni contraer nueva deuda, usada por Estados Unidos para financiar un 40% de su presupuesto. Y, la Administración necesita cerca de $118.000 millones mensuales para atender los gastos corrientes, explicó Mauricio Hernández, gerente de Portfolio Advisory Group de Scotiabank.

“Técnicamente se presentará una paralización parcial del país lo que afectaría directamente a la economía y en particular al comercio exterior. El país (Costa Rica) sería afectado por una caída en su volumen de comercio impactando el crecimiento y el empleo locales”, explicó Hernández.

Otro de los efectos es que la suspensión de pagos por parte de los estadounidenses, como la cancelación de intereses de sus bonos, terminaría por afectar el precio de los títulos del Tesoro.

Los inversionistas considerarían que estas emisiones son menos confiables y, por lo tanto, subiría el rendimiento que ofrecen.

Si esto ocurre, casi inmediatamente las tasas de interés también se incrementarían, disminuyendo la disponibilidad del crédito, lo que a su vez se percibe como una amenaza para la lenta recuperación económica y la creación de empleos.

Ese incremento en las tasas de interés se trasladaría a otros países, y lógicamente llegaría a Costa Rica, donde los créditos en dólares serían los primeros que se encarecerían.

Consecuencias globales

Si el problema de la deuda prevalece, los efectos serían tan grandes que pensar en lo que pasaría en Costa Rica sería algo mínimo. Al menos ese es el criterio de Douglas Montero, gerente de mercados internacionales del puesto de bolsa Mercado de Valores.

Para Montero, el impacto sería mundial y monumental, pues cerca de $4 billones de los bonos del Tesoro se usan como garantía colateral en operaciones de crédito, por lo tanto, si llega la moratoria de pagos, muchos operadores deberían vender esos activos porque no pueden estar en un emisor que cesa sus pagos.

La tarea más compleja sería un recorte de gastos, pues según cálculos del analista en política económica, Juan Carlos Hidalgo, Estados Unidos se endeuda $0,19 por cada $1 que gasta. Lo anterior le exigiría el reto de recortar los gastos en un 19% de la noche a la mañana.

Según Montero, una vez que todo haya pasado, y en el mejor de los casos, con una autorización de incremento, los mercados bursátiles subirán, pero las autoridades económicas van a tener que ser más cuidadosas o cautas con la decisión de detener los planes de estímulo, pues todo lo sucedido golpeará las cifras de producción del último trimestre.