52% de las reservas monetarias de Costa Rica se puede liquidar en siete días

La mayor parte se invierte en valor de Estados Unidos y la Unión Europea

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La mayoría de las reservas internacionales de Costa Rica (un 52%) se puede convertir a dinero en efectivo en una semana o menos.

Ese es el cálculo de liquidez o convertibilidad a efectivo que tenía el Banco Central de Costa Rica (BCCR) al pasado 4 de julio. Esta entidad es la encargada de gestionar y administrar adecuadamente esos recursos.

Las reservas se encuentran invertidas en instrumentos financieros como bonos y, para ser convertidos en dinero a la vista, se debe acudir a los mercados respectivos.

Ese dinero se utiliza para satisfacer las necesidades de financiamiento de la balanza de pagos y para intervenir en mercados cambiarios, entre otros.

Dentro de ese perfil de convertibilidad o liquidez, el plazo mayor en que un activo se puede vender es de tres a seis meses, pero en este rango solo se ubica una porción menor de los fondos (2%).

infografia

De acuerdo con los datos suministrados por el BCCR, la entidad estaría en capacidad de recibir el equivalente de $4.079 millones en cuestión de días. Esa cantidad es similar a lo que Costa Rica captó con bonos internacionales, en cuatro colocaciones, entre finales del 2012 e inicios del 2015.

La liquidez se refiere a la capacidad de obtener el dinero en efectivo en medio de un escenario de tensión financiera y sin tener que incurrir en un descuento significativo a la hora de vender los bonos, explicó Eduardo Prado, gerente general del BCCR.

“Dado el tamaño del mercado en que se negocian estos activos financieros, se considera que los instrumentos de Estados Unidos se pueden liquidar en un día; los bonos soberanos de otros gobiernos o países avanzados en una semana; para otros instrumentos, en mercados internacionales se consideran tres meses, y para el resto se considera su plazo al vencimiento”, agregó el representante de la autoridad monetaria.

Al considerar las regiones donde son emitidos los activos para la reserva, la mayoría provienen de Estados Unidos y de la Unión Europea (64%). No obstante, también se invierten en Asia, Canadá y hasta en Australia. De Latinoamérica solamente hay un 1%. .

Cuando se considera propiamente a los emisores, el más importante es el Gobierno estadounidense, por medio de los denominados bonos del Tesoro, títulos que son considerados, en este momento, como los instrumentos más seguros entre este tipo de activos financieros.

Según la Ley Orgánica del Banco Central, las reservas deben preservar el capital o evitar que se produzcan pérdidas y tener liquidez. “La rentabilidad es un objetivo subordinado a los dos anteriores”, indica el informe del 2015.

Según las autoridades del Central, el nivel de liquidez responde a estudios sobre demandas máximas sobre las reservas y a escenarios de tensión a partir de los cuales se toma la decisión del plazo al que se colocan los recursos.

Conveniencia

Para el expresidente del BCCR, Francisco de Paula Gutiérrez, es conveniente y necesario que las reservas se mantengan disponibles en cuestión de días. Según él. las reservas se usan para enfrentar problemas imprevistos de liquidez internacional.

De manera similar piensa Rodrigo Bolaños, también expresidente del Central, para quien esa disponibilidad casi inmediata permitiría enfrentar las crisis de pagos internacionales que se presentan sin previo aviso. “Precisamente la utilidad de tenerlas en montos importantes es que ayuden a que los efectos de los shocks sean menores en el consumo y en los niveles de vida”, agregó.

Por su parte, Douglas Montero, analista financiero internacional y gerente de Aldesa Fondos de Inversión, explicó que la gestión de las reservas obedece a una política de inversión y las necesidades que tenga el Central, las cuales pueden ser muy diferentes a cualquier fondo o inversionista privado.

Los bancos centrales tradicionalmente se han enfocado en el objetivo de seguridad sobre el de rentabilidad en la administración de reservas, dijo Montero.

Actualmente, el rendimiento promedio anualizado de las reservas costarricenses es de 1,35%, es decir, para el nivel que había al pasado 4 de julio se recibirían $106 millones por rendimientos al año.

No obstante, dependiendo de esas necesidades y del momento se podría cambiar la estrategia. “Si las reservas son suficientes, no tendría sentido tener su totalidad con liquidez inmediata porque eso tiene un costo (los intereses que se dejarían de percibir)”, añadió Gutiérrez.

Montero agregó que otro de los aspectos por tener en cuenta es la administración del tipo de cambio pues, dado el esquema aplicado ahora, el BCCR debe tener una fuente de liquidez para defender el tipo de cambio.

Con el actual sistema cambiario, el Central utiliza sus reservas para ejercer un control en el mercado, por ejemplo, vende parte de sus dólares para evitar incrementos importantes en el precio local de la divisa.

Otro de los expresidentes del BCCR, Jorge Guardia, coincidió en que lo que se necesita son recursos para hacer frente a eventos inciertos en el mercado.

Adicionalmente, dijo Guardia, en un sistema de flotación, el saldo de las reservas es menos importante en comparación con otros regímenes cambiarios, pues las variaciones en el tipo de cambio mitigan el déficit en la balanza de pagos.

Guardia señaló que existe otra consideración acerca del costos en el que se incurre al tener reservas muy elevadas.

Dado que se deben invertir en el exterior y a plazos cortos, las tasas de interés recibidas serán bajas, mientras que por otro lado el BCCR debe captar esos recursos en el mercado interno, pero a rendimientos más altos y es en este proceso en donde se incurre en pérdidas por operación.

Las reservas costarricenses se mantienen en el banco custodio (Bank of New York), bancos comerciales y en la Reserva Federal de Estados Unidos.

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