Compra de alimentos no atrae el uso de tarjetas de crédito

El uso de los plásticos para adquirir ropa, zapatos y viajes es una práctica muy común para los ticos, según un estudio de la firma Synapsis.

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    Gráfico: Forma de pago según categoría
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    Gráfico: Dinero plástico por emisor.
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El uso de tarjetas de crédito para costear ropa, zapatos y viajes es una práctica muy común para los costarricenses, no así en el caso de los alimentos y los artículos de aseo personal.

Un estudio de medios de pago, realizado por la firma Synapsis, demostró que un 57% de los ticos utiliza la tarjeta de crédito para comprar ropa y zapatos.

Esta cifra ubica al país por encima de otras naciones estudiadas, como Guatemala (47%), Panamá (40%) y Colombia (39%).

Los viajes ocupan el segundo lugar de pagos realizados con dinero plástico: un 40% cancela sus vacaciones de este modo.

En la otra cara están los pagos de impuestos, el transporte público y el recibo del celular, que se cancelan con este medio solo entre un 9% y 2% de las ocasiones. La mayoría los paga con efectivo.

Entre tanto, entre los artículos más cancelados con la tarjeta de débito están los de aseo del hogar, la gasolina, los de aseo personal y los alimentos para consumir dentro de la casa y fuera de esta.

El perfil de la población costarricense que posee tarjetas de crédito es dominado por hombres, con un 52%, mientras que un 48% de mujeres usa este instrumento.

Por edad, los adultos entre 26 y 45 años son los que usan tarjeta.

La medición de Synapsis se realizó en seis países de América Latina, en el 2013, y en el caso de Costa Rica se utilizó una muestra de 460 personas, entre 18 y 55 años de edad.

Estas tendencias también son percibidas por las emisores, que admiten que el uso de tarjetas de crédito predomina en compras de gasolina, en actividades de recreación, viajes y de productos en supermercados.

En el caso de Scotiabank, esos rubros representan entre un 40% y 50% del consumo.

Empero, con el fin de dinamizar el uso en otras categorías, las entidades ofrecen beneficios a los clientes, mediante programas de lealtad.

Cerca de un 35% de los clientes de los bancos emisores posee una tarjeta de crédito.

A julio anterior, circulaban 1.817.845 tarjetas de crédito en el país, 86.172 más que en el 2013, según el Ministerio de Economía.

El mercado ofrece 394 tipos de estas tarjetas, 26 más que en el 2013. La entidad con mayor oferta es Credomatic, seguido del Banco Promerica.

El 68% de los tipos de tarjetas que se ofrecen cuenta con tasas de interés anual en colones entre 40% y 50,4%.

El desconocimiento de los tarjetahabientes sobre este detalle es alto, pues el 41% no sabe cuál es la tasa que le cobran.

Respecto a las tarjetas de débito, existe un total de 5.213.933 en circulación. Estas sumaron 583.673 más entre julio de 2013 y el mismo mes de este año.

Incentivo en uso de tarjetas

La utilización de las tarjetas les permite a las entidades emisoras captar comisiones a raíz de las transacciones realizadas.

Estas empresas tienen la expectativa de generar un saldo por las compras, dado que en el caso de los pagos que no sean de contado, implicará un cobro de intereses, explicó Maycol Fallas, gerente de tarjetas de Banco Lafise.

Además, existe una disminución de costos de la administración del efectivo.

Según Errol Gamboa, gerencia División de Tarjetas del Banco de Costa Rica (BCR), el uso de efectivo implica detalles como llenar los cajeros automáticos, el transporte de billetes en camiones remeseros y proceso de clasificación del efectivo.

Asimismo, usar menos billetes está en línea con la misión de sostenibilidad del banco, dado que reduce su huella de carbono.

Por esto, dentro de la estrategia, está intrínseco incentivar el uso de las tarjetas entre los clientes, tanto de débito como de crédito.

La táctica abarca temas como la seguridad al momento de utilizarlas, los programas de educación financiera, así como la competencia mediante las tasas de interés y los plazos de pago.

Los premios forman parte del esfuerzo, mediante rifas de vehículos, casas u otros artículos, entre las personas que más utilicen estos instrumentos.

Sin embargo, lo que hace la diferencia en la preferencia de uso de las tarjetas son los programas de lealtad, según comentó Gerardo Cárdenas, gerente de Tarjetas de Scotiabank.

Por ello, gran parte de la estrategia está concentrada en estos planes.

El cliente valora recibir un beneficio directo por utilizar la tarjeta, agregó Marco Calderón, director de Banca de Medios Electrónicos de Pago del Banco Nacional.

Entre un 50% y un 80% del total de los clientes de las entidades con programas de lealtad, hacen uso del servicio, según los emisores.

Estos programas se convierten en una herramienta para construir una mejor relación a largo plazo, explicó Manuel Florez, director de Banca de Personas de Davivienda.

El peso que tengan en la decisión personal de uso va a estar muy relacionado con el segmento de clientes al que está dirigida la estrategia, agregó Gamboa.

El objetivo no es solamente promover el uso de tarjetas, sino también incentivar esta forma de pago en segmentos donde tradicionalmente no se acostumbra usarla.

Los alimentos fuera del hogar forman parte de esas áreas en las que se han enfocado los esfuerzos, con descuentos de hasta un 35% al momento de cancelar la cuenta en un restaurante, por ejemplo.

A través de los programas de fidelidad el cliente puede acumular puntos o millas. También las promociones se ofrecen en aquellas categorías de comercio que los clientes más acostumbran visitar.

En tanto, otro beneficio intrínseco que adquiere el consumidor, cuando usa una tarjeta de débito, por ejemplo, es que no hay un límite en la accesibilidad del dinero, pero si va al cajero automático tiene que retirar el monto fraccionado.

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