Alza en tasas de Estados Unidos agregaría un obstáculo más al crecimiento local

Rendimiento más altos tendrían impacto en fondeo del exterior y en los intereses en colones

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El eventual incremento en las tasas de interés en Estados Unidos (EE. UU.) será otro de los obstáculos que la economía costarricense deberá superar para lograr mayor crecimiento en el 2016.

Junto con el resto de los eventos adversos que pueden enfriar la producción estaría también un mayor costo del dinero, en especial del que proviene del extranjero si la Reserva Federal (Fed) estadounidense concreta lo que ha venido anunciando desde hace varios meses: el aumento de sus tasas de referencia.

Cuando la autoridad monetaria estadounidense tome la decisión, se espera que el resto de los intereses que sirven de referencia se ajusten de inmediato.

Lo anterior tiene un impacto en una economía como la costarricense.

Por un lado, porque una buena parte de su sistema financiero está dolarizado en ahorros y en créditos.

Por otro, porque al ser una economía abierta, si las tasas en dólares suben, las de colones también deben ajustarse, pues como el cólon es una moneda débil deben pagar un premio adicional por las inversiones que se reciben y esto a su vez elevaría los intereses para los préstamos.

Sin estímulo

La presión alcista para el costo del dinero pondrá un obstáculo para el crecimiento económico.

Costa Rica ha intentado manejar su política monetaria por medio de las tasas de interés, por eso este año el Banco Central de Costa Rica (BCCR) ha aplicado disminuciones a la Tasa de Política Monetaria (TPM), pues considera que no existen presiones sobre la inflación.

En teoría, esto se convierte en un estímulo para la producción, pues con tasas bajas, el crédito y la inversión podrían crecer.

Precisamente, este ha sido uno de los objetivos de la Fed en EE. UU.: al mantener su referencia entre 0% y 0,25%, trata de ofrecer dinero barato para fomentar actividad económica.

Entonces, si sube los rendimientos, en Costa Rica sucedería el efecto contrario al que se pretende tener en este momento.

Para el economista José Luis Arce, el eventual incremento en las tasas representaría una dificultad para el crecimiento de la producción en el 2016, pues elevaría los costos de endeudamiento para todos y tendrá un impacto en el crecimiento real.

Resaltó, además, que el país estaría en una posición vulnerable, pues al tener un déficit fiscal creciente debe buscar financiamiento y saldría más caro, ya sea en el exterior o localmente.

Lo mismo pasaría para los bancos, sobre todo para los que obtienen su fondeo del exterior.

Por su parte, Jorge Guardia, economista y expresidente del BCCR, dijo que las limitaciones que enfrente la producción en el 2016 depende de varios factores y es difícil que se aisle a un solo fenómeno.

Según él, se deben tomar en cuenta varios elementos que afectan a la economía costarricense como algunas distorsiones que prevalecen en el sistema financiero.

Citó la situación actual, en la que, a pesar de un exceso de liquidez y que las tasas han bajado un poco, la demanda por el crédito se quedó estancada, al igual que la voluntad de las entidades financieras para prestar más.

Suma que, posiblemente, para el próximo año aumenten las exigencias de las entidades reguladoras en lo que respecta a estimaciones asociadas al riesgo de los deudores, lo cual agregaría una limitación más a la actividad crediticia.

En este momento, junto con el eventual problema de las tasas de interés, el crecimiento de la producción enfrentaría otros obstáculos para el 2016. Uno de estos está muy cerca del tema de las tasas de interés que es el creciente déficit fiscal, el cual estrujaría el mercado financiero.

El otro obstáculo es el porcentaje de desempleo, que se considera relativamente alto. Agregue la desconfianza de las empresas y consumidores por el rumbo de la economía.

Decisión pendiente

La Reserva Federal, por ahora, solamente pospuso el anuncio del aumento de los rendimientos y la misma presidenta de la entidad, Janet Yellen, se encargó, la semana anterior, de alejar cualquier posibilidad para que se piense que los intereses bajos se quedarán por mucho tiempo más.

La Fed pretende que los mercados le crean y aún hay espacio para cumpla su palabra. Los gobernadores tienen dos reuniones más, el 27 y 28 de octubre, y el 15 y 16 de diciembre próximos.

Analistas locales no descartan que en algunas de esas dos ocasiones se haga el anuncio que todo el mundo ha esperado en el 2015, aunque las expectativas se dirigen con más fuerza a la reunión de diciembre debido a que en ese momento se anunciarán las proyecciones económicas y habrá una conferencia de prensa.

Por ahora, sí hay claridad del porqué la Fed no hizo cambios en la reunión de setiembre. Consideró que aún los indicadores económicos de EE. UU. no se han levantado a un nivel satisfactorio y, principalmente, por la incertidumbre que generaron las noticias provenientes de otros países como China, cuya economía se ha desacelerado.

Hernán Varela, jefe de estrategia de Aldesa, explicó que la Fed quiere tener seguridad a la hora de hacer el incremento, pues en el pasado los ajustes han tenido consecuencias negativas en otros países.

Para él, la situación actual se parece a lo que sucedió en el 2013. En ese entonces, se buscaba el momento oportuno para reducir el monto de las compras de bonos (el plan de estímulo), pero la Fed se abstuvo de actuar en setiembre porque los mercados aumentaron en volatilidad; finalmente hizo el ajuste en diciembre.

Para Luis Diego Herrera, economista del Grupo Acobo, está claro que la Fed siempre puede actuar este año, pero también dependerá de la evolución de indicadores macroeconómicos más importantes como producción, inflación y mercado laboral.

“Un factor que llevaría a retrasar el aumento hasta el 2016 sería que el nivel de inflación no aumente a niveles congruentes con el objetivo de la Fed (2%)”, agregó Herrera.

La autoridad monetaria quiere confirmar que EE. UU. saldrá ileso de los acontecimientos externos. “Prefieren confirmar que la economía va por la senda de una mejor situación en cuanto a crecimiento y empleo, y los efector negativos de otros países y las materias primas no los afecte”, dijo Freddy Quesada, gerente de INS Valores.

Las expectativas ya incluyen los ajustes en las tasas que vienen y, probablemente, son las que mantienen en lento crecimiento a la economía. Solo falta que las decisiones sean anunciadas.

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