En lo que resta del 2015, la divisa no tiene presiones al alza y más bien su estabilidad se afirma

Por: Sergio Morales Chavarría y César Augusto Brenes Quirós 16 agosto, 2015
 En el sistema financiero hay una cantidad de dólares que excede la demanda y esto constituye un factor de estabilidad en el tipo de cambio.
En el sistema financiero hay una cantidad de dólares que excede la demanda y esto constituye un factor de estabilidad en el tipo de cambio.

El valor del dólar en el mercado de Costa Rica debería estar relativamente estable en lo que resta del año y su precio flotará sin turbulencias que lo presionen con fuerza al alza o la baja.

Las personas y empresas interesadas en el precio de la divisa deberían esperar estabilidad de este indicador en los meses que le quedan al 2015, pues no se vislumbran acontecimientos que varíen en gran medida la demanda o la oferta de la moneda.

Con las compras y ventas en relativo equilibrio, el tipo de cambio tendría solo leves ajustes y no variaciones violentas.

El Financiero | Archivo
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Desde el inicio del 2015 al pasado 10 de agosto, el precio del dólar en el Mercado de Monedas Extranjeras (Monex) ha registrado un máximo de ¢540, 25 y un mínimo de ¢531,81, es decir, sus ajustes han estado en un rango de ¢8,44.

Al considerar las variaciones consecutivas de un día a otro, los valores máximos registrados han sido de ¢1,63 de aumento y de ¢1,56 de descenso, es decir, el mercado ha navegado este año con movimientos máximos menores a los ¢2 por día.

El sistema cambiario se modificó el pasado 2 de febrero, cuando el Banco Central de Costa Rica (BCCR) eliminó el sistema de banda y pasó a una flotación administrada.

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Desde ese entonces, el valor de la divisa se ha mantenido estable, por el desempeño del mercado o porque el BCCR ha intervenido en otras ocasiones.

¿Qué le espera al dólar?

Por el momento, los factores que pueden alterar el tipo de cambio mantienen despejado el espacio por el que se aplica la flotación administrada.

Algunos economistas coincidieron en que hay un elemento que mantendrá los vientos calmos para el dólar. Se trata de los términos de intercambio: la caída en el precio del petróleo y de otras materias primas hace que desde Costa Rica se demanden menos dólares para pagar esas importaciones.

El precio del crudo cayó a finales del 2014 y principios del 2015. Aunque Costa Rica compra combustibles terminados, su balanza de pagos siempre ve afectada su factura por hidrocarburos.

En semanas recientes, el precio volvió a bajar y alcanzó mínimos históricos de $42,23 por barril, lo que para los analistas confirma que el petróleo pasará por más tiempo alrededor de estos valores.

Otros factores que ayudarían a mantener el precio del dólar o, incluso, a bajarlo, son el lento comportamiento de la economía que, a su vez, implica una menor colocación de crédito y, por ende, menor demanda de dólares.

Para Orlando Soto, gerente de Acobo, eso implica que los dólares que se obtendrían por medio de los préstamos en el exterior o por captación no tienen algún destino.

Un elemento adicional lo aporta el propio Banco Central que, en este momento, tiene reservas equivalentes al 15,7% del PIB y un programa abierto de compra de dólares por $800 millones, de los cuales aún queda poco más de la mitad.

Ese acervo de divisas y la voluntad expresa del Central de intervenir para evitar las variaciones abruptas dan una señal más a favor de la estabilidad, dijo el economista William Calvo.

Incluso, el BCCR en la reciente revisión del Programa Macroeconómico ratificó su objetivo: “Intervenir en el mercado cambiario con el fin de evitar fluctuaciones violentas en el tipo de cambio, sin que ello interrumpa la tendencia que dictan las variables que en el mediano plazo determinan este precio”.

Para el expresidente del Banco Central, Francisco de Paula Gutiérrez, más bien el Central ha tenido participaciones muy activas en ocho meses y manda un mensaje a la gente de que el tipo de cambio “es muy poco volátil”.

No obstante, siguiendo con la lista de factores que pueden mover el dólar, se deben sumar los ajustes en la oferta y demanda, típicos de ciertas épocas del año.

En el segundo semestre, es usual que más bien se presente un exceso de oferta debido a que parte de las empresas cambian moneda para el pago de impuestos y aguinaldos.

Por el lado de los bancos, más bien se han logrado abastecer de la moneda en años recientes y piensan seguir haciéndolo mientras la demanda persista.

Además, durante este año, los bancos y todos los intermediarios cambiarios han tenido un balance superavitario en su cuenta de dólares, es decir, han comprado más de lo que han vendido en sus operaciones con el público.

Tasas de interés

Sobre el tipo de cambio también pesa el efecto del comportamiento de las tasas de interés, en especial las de referencia en Estados Unidos, pues la Reserva Federal (Fed) ha manifestado que empieza a ver las condiciones para realizar un ajuste al alza.

Inicialmente, tasas más altas implicarían un golpe alcista para el tipo de cambio, pero en esta ocasión esa variación es vista con poca preocupación.

José Rafael Brenes, gerente de la Bolsa Nacional de Valores, le cree a la Fed en cuanto a que el ajuste será paulatino. Orlando Soto agregó que en el país existe liquidez suficiente en dólares para compensar cualquier impacto por el cambio en los intereses.

Para Vidal Villalobos, economista del Portfolio Advisor Group de Scotiabank, el ajuste en tasas no sería de alto impacto en el tipo de cambio debido al nivel de reservas y porque probablemente no se presentarían grandes salidas de capitales.

Las principales amenazas para una flotación tranquila son una eventual caída en el flujo de la inversión extranjera directa o que se cerrara por completo el acceso al financiamiento externo, condiciones que no se prevén en el corto plazo.