Incremento repentino en el tipo de cambio respondió y responderá a demanda de entidades públicas

Por: Sergio Morales Chavarría y César Augusto Brenes Quirós 2 febrero, 2014
En Venezuela, el Estado regula la compra y venta de divisas.
En Venezuela, el Estado regula la compra y venta de divisas.

El tipo de cambio está en manos del sector público.

Eso significa que lo que pase con la moneda, al menos en este año, dependerá de si el Gobierno vende dólares para cancelar deudas y si otras entidades públicas, como Recope, requieren de la moneda para hacer compras en el exterior.

Así quedó demostrado el pasado 29 de enero, cuando en un solo día el dólar subió ¢6,55, un cambio que puede considerarse atípico en el mercado de monedas extranjeras (Monex).

 <b>Destacado </b> normal
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La presión al alza la ejerció alguna entidad pública que realizó compras directas en medio de un contexto de poca oferta. Indudablemente, ese comportamiento terminó por elevar el tipo de cambio: una mayor demanda sobre menor oferta.

El movimiento fue sorpresivo si se toma en cuenta el valor promedio de los últimos meses, el cual ha tenido pocos sobresaltos y ha estado muy cercano al valor mínimo de ¢500.

Las entidades públicas que necesiten dólares acuden al Banco Central de Costa Rica (BCCR) para que este los compre en el Monex. El pasado 29 de enero, el sector público no bancario negoció un total de $14 millones, esa cifra fue el 78% de todo lo que se transó.

El Financiero | Archivo
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En el pasado, el peso de esas compras ha sido mayor. La diferencia está en que en el mercado había una mayor oferta de divisas por diferentes razones.

Empero, desde finales del 2013, se ha notado cierta sequía en el sobrante de dólares, que anteriormente entraron como capitales en busca de mejores tasas de interés, por medio de las emisiones de bonos internacionales del Gobierno y por una menor conversión local de dólares a colones.

“Es de esperar que habrá menor disponibilidad de dólares y, por tanto, algún grado de devaluación en el 2014”, anticipa el gerente general del BAC San José, Gerardo Corrales.

Menos dólares

¿Por qué motivo es que hay menos oferta de dólares? Para empezar, las condiciones actuales difieren bastante de las que había justamente hace un año.

A inicios del 2013, el mismo BCCR se quejaba de la entrada de capitales especulativos, que venían con tal de aprovechar el diferencial de tasas entre dólares y colones. Pero, antes de que terminará el primer semestre del 2013, las tasas comenzaron a bajar y el país perdió parte de su atractivo.

Otra de las diferencias son los eurobonos. Entre noviembre del 2012 y abril del 2013, el país recibió un total de $2.000 millones por la emisión de títulos. Aunque ese dinero tenía como destino el pago de deudas (locales y extranjeras) del Gobierno denominadas en dólares, parte también se empleó para hacer cancelaciones de obligaciones en colones.

Desde que se hicieron las colocaciones, Hacienda envió el mensaje de que si tenía que colonizar parte de esas divisas lo haría de forma coordinada con el BCCR y siempre privilegiando sus obligaciones en dólares.

De esa manera, el Gobierno tenía una tubería abierta hacia el mercado de divisas y con un flujo relativamente constante.

Hoy, el balance final parece indicar que ese flujo era de tal volumen que en ocasiones inundaba el mercado y hacía que el tipo de cambio se mantuviera justo al lado del límite inferior.

Sin tantos dólares en las cuentas gubernamentales y con flujos entrantes que apenas cubren el déficit de la cuenta corriente, el valor de los dólares en el mercado local tendrá un rumbo ascendente, algo que ya se había previsto en las expectativas del BCCR y de quienes están al tanto de los resultados económicos.

Para el segundo semestre las cosas podrían cambiar. Hacienda puede emitir $1.000 millones en el exterior y ya ha expresado las intenciones de hacerlo, lo cual podría ocurrir después de mayo.

Si eso pasa, las cuentas se volverían a llenar de moneda extranjera y de nuevo las tuberías podrían volver a abastecer el mercado de una manera superavitaria.

Volverían los días de dólares baratos o, por lo menos, más estables que en la última semana.