RESPONSABILIDAD SOCIAL

Así es como el gigante francés Danone quiere enfrentar el cambio climático

"No hay que esperar tanto de los gobiernos. Muchas cosas se pueden hacer al lado de los gobiernos", dice Vincent Crasnier, director de Medio Ambiente global de la firma.


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La preocupación por el calentamiento global dejó de ser exclusiva de científicos y gobiernos. La última cumbre, en diciembre, en París, mostró como nunca cómo las empresas incorporaron en sus agendas las acciones de lucha contra el cambio climático.

En ese sentido, el gigante alimentario francés, Danone, anunció una meta global ambiciosa: lograr cero emisiones netas de carbono en el largo plazo, comenzando con la reducción del 50% en intensidad entre 2015 y 2030 en lo que se refiere a su responsabilidad directa. Al tiempo, se compromete a trabajar con todo el ecosistema de negocios para bajar las millones de toneladas de dióxido de carbono que genera su industria.

Vincent Crasnier, director de Medio Ambiente global de la firma, contó de qué forma pretenden conseguirlo.

-¿Cómo se logra que una compañía de la dimensión de Danone obtenga esos resultados?

-Alcanzar la meta de carbono neutro no fue una idea de un día en que nos despertamos y lo decidimos. El clima es un tema que la compañía identificó hace mucho tiempo. Hace ocho años, el CEO anterior, Franck Riboud, anunció que la compañía iba a reducir su huella de carbono en un 30% en cinco años. Y eso se diseñó especialmente para cada etapa que nosotros controlamos: manufactura, logística y empaque. Hoy, las emisiones de Danone son aproximadamente de 18,8 millones de toneladas. No pudimos tomar en ese momento toda la responsabilidad porque no sabíamos siquiera cómo medirlo.

-¿Qué pasó con ese compromiso?

-Desde 2007, redujimos nuestro impacto en intensidad de carbono en un 42%, reciclando, trabajando en logística, reduciendo el consumo energético y los pesos, invirtiendo en eficiencia energética y en energías renovables en algunas regiones. Trabajando en ese objetivo durante ese tiempo era hora de empezar a pensar qué es lo que sigue. Las emisiones de las que somos directamente responsables no lo son todo, representan sólo un tercio. Dos tercios son producidas por la agricultura y la leche. Es la nueva frontera para nosotros.

-Si no depende sólo de ustedes, ¿de qué forma se consigue?

-Tomamos dos decisiones. La primera es que no trabajaremos sólo con las emisiones directas que generamos, necesitamos comprometer a todos los componentes. La agricultura es el área más compleja porque hay muchos actores, entre ellos los granjeros, y hay que repartir responsabilidades. Tenemos que cocrear con los granjeros y con los decisores las soluciones y los objetivos. La segunda fue establecer los 2°C como escenario (se refiere al aumento global promedio de la temperatura para 2100). Cuando miramos lo que dice la ciencia, creemos que si realmente queremos que el aumento global se detenga tenemos que diseñar la red de emisiones cero.

-¿Y qué recepción tuvieron hasta el momento por parte de las empresas que trabajan con ustedes?

-Reconocemos que podemos jugar un rol en ecosistemas naturales: los suelos, el ambiente. Creamos un fondo, el Livelihoods Fund, que cuenta con un fondeo de más de 45 millones de euros. No se trata de comprar créditos de carbono, sino de invertir y cocrear con ONGs y gente alrededor del mundo para ayudar a restaurar ecosistemas. Tenemos un proyecto enorme de restauración de manglares (considerados por la ONU como ecosistemas autosuficientes) en Indonesia; proyectos de agroforestación en la India, Guatemala o Kenya. También creamos un segundo fondeo: Livelihoods Fund for Family Farming, en el que se invierten 120 millones de euros en los próximos 10 años. Para estas dos iniciativas juntamos fuerza con empresas como Mars, Veolia, Hermes y Michelin, entre otras.

-Uno de los recursos más utilizados por Danone es el agua. ¿Cómo manejan el conflicto entre las grandes sequías y el abastecimiento para la producción?

-Danone es agua y leche. La leche necesita mucha agua, porque las vacas toman ese líquido, pero también necesitamos agua para nuestro propio negocio. En Brasil, hubo sequías históricas. Ese país tiene el 22% de las reservas de agua en el mundo. ¿Por qué suceden? Definitivamente es el rol de la deforestación y del cambio climático. Si queremos proteger el agua como un recurso a largo plazo necesitamos jugar un papel central.

-¿Y de qué forma?

-Tenemos que proteger esos humedales y esas cuencas. Estuve en la Reserva Villavicencio hace dos años (en Mendoza). Tenemos que proteger el recurso. Todos estamos expuestos al cambio climático y por eso todos tenemos que hacer algo. Afortunadamente, en Argentina, Villavicencio está muy conectada con estos valores.

-¿Qué espera del acuerdo de París en materia de cambio climático?

-No hay que esperar tanto de los gobiernos. Muchas cosas se pueden hacer al lado de los gobiernos.

-¿Piensa que el compromiso es suficiente?

-Hoy probablemente todavía no es suficiente, pero cuando se observa la dinámica se ve que muchas compañías empiezan a pensar en el tema seriamente; que estamos ante una realidad que tiene que ver con la gente y el planeta, pero que también tiene que ver con ellos como negocio. Más de 1.000 compañías, incluidos nosotros, han manifestado diferentes ambiciones y acciones al respecto. Será un largo camino, sabemos que cero emisiones es un plan muy ambicioso, pero creemos que si tenemos un objetivo no será perfecto, pero se empezará a trabajar. Y eso es lo que vamos a hacer a mitad de camino.

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