Empresas del Siglo XXI: Las seis claves para impulsar la creatividad


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Tendemos a asociar la creatividad con el arte, y a pensar que es una expresión de ideas sumamente originales. Pero para ser creativos, una idea debe ser también apropiada, útil y realizable.

Teresa Amabile, profesora de Harvard Business School, explica que la creatividad es una función de tres componentes: Experiencia (conocimiento técnico e intelectual), destrezas de pensamiento creativo (determinan cuán flexible y con cuánta imaginación se abordan los problemas) y motivación (la pasión interna que lleva a liderar soluciones más allá de los reconocimientos externos, como por ejemplo, el dinero).

Existe un “principio de motivación intrínseco de la creatividad”, el cual parte de que la gente será más creativa cuando se sientan motivados sobre todo por el interés, la satisfacción, el reto del trabajo en sí mismo, y no tanto por presiones exteriores.

Para alcanzarlo, hay seis prácticas que la afectan y deben ser tomadas en cuenta:

1. Desafío, que consiste principalmente en colocar a la gente adecuada en las tareas correctas.

2. Libertad, para empoderar a las personas a que escojan los medios adecuados para alcanzar los objetivos.

3. Recursos, principalmente el tiempo y el dinero, que deben ser asignados con realismo, además de un espacio físico apropiado y cómodo.

4. Trabajo en equipo, poniendo especial atención al diseño de los grupos, procurando la diversidad y la complementariedad.

5. Entusiasmo del supervisor, procurando evitar que se vea afectado por la presión de resultados y el escepticismo; en cambio, apoyar los esfuerzos individuales, además de los colectivos.

6. Soporte organizacional, que radica en promover la colaboración y asegurar que los problemas políticos no se agranden innecesariamente.

Los aportes de Amabile son, hoy día, un referente en el estudio de la creatividad dentro de las organizaciones.

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