EMPRESAS DEL SIGLO XXI

Los cuatro mitos que ensombrecen la cultura organizacional


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A pesar de que los líderes mencionan constantemente la cultura organizacional, todavía hay mitos que la rodean.

La cultura no es una inversión a corto plazo pero, como todo lo que se trabaja y se cuida, rinde frutos buenos y fuertes, y se puede convertir en el diferenciador para el buen o mal desempeño.

Lo importante es enfocarse no solo en lo urgente, sino también en lo importante.

Les comparto algunos puntos de un artículo publicado por la Association of Talent Development (ATD) acerca de ciertos mitos sobre la cultura organizacional:

•“Es fácil decir que la cultura es un intangible, hasta que afecta el desempeño de la organización”. Aunque no la podemos ver, sí la podemos sentir, y su fuerza e impacto se puede medir.

• “Es bueno tener una cultura fuerte, pero no es imperativo”. En general, se apuesta a tener solidez en procesos operativos y financieros, pero no siempre la cultura es una prioridad. Recordemos que los mapas estratégicos se leen de abajo hacia arriba, y la base es la gente y la cultura, que impulsa los procesos y que brindan productos y servicios a los clientes, para lograr los resultados financieros. El problema es cuando lo vemos al revés y la cultura queda de última.

• “No hay conexión entre estrategia y cultura”. Nada más alejado de la realidad, sin embargo, todavía hay líderes que lo ven como elementos separados. Ambos tienen que ver con el factor que hace única a la empresa y rara vez funcionan aisladamente. Si los colaboradores no viven los valores desde y con sus líderes, y no se sienten apreciados, difícilmente contribuirán de manera genuina y sostenible a los resultados de la organización.

• “Los colaboradores no tienen un rol en el diseño de la cultura, solo tienen que absorberla”. En realidad es algo de todos, desde los que están al frente de la operación hasta los líderes, porque todos interactúan y definen qué es aceptable y lo qué no lo es en su labor.

La cultura organizacional, tiene vida, tiene la posibilidad de cambiar, crecer y mejorar, pero debe ser participativa y vivida por todos, de lo contrario solo es un discurso.

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