EMPRESAS DEL SIGLO XXI

¿En qué siguen fallando las escuelas de negocios?


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Hace una década, Sumantra Ghoshal, profesor de la London Business School, analizó, entre los problemas del management, ¿por qué las crisis de los negocios eran tan frecuentes?

Su conclusión fue que las malas teorías que se enseñaban en las escuelas de negocios estaban destruyendo las buenas prácticas de gestión.

Los decanos de las business schools intentan enlazar el enfoque curricular de lo que se enseña, con la ética empresarial. En efecto, se continúa hablando de responsabilidad social pero, a pesar de ello, van en aumento los escándalos a nivel mundial. Lo lógico sería pensar que las escuelas de negocios pueden hacer mucho para evitar estos casos, pero el desafío que sugiere Ghoshal es lo contrario: tienen que dejar de hacer muchas cosas de las realizadas hasta ahora.

No es necesario crear nuevos cursos, sino que deben dejar de impartirse algunos antiguos. Por ejemplo, en los cursos de estrategia, sobre las “cinco fuerzas” de Porter, siempre se ha dicho que las empresas tienen que competir no solo contra sus rivales, sino también con sus proveedores, clientes, empleados y reguladores. O sea, un buen gerente no puede fiarse de nadie.

El gran problema ha sido la falta de investigación sobre las prácticas de gestión, así como la falta de eficacia de la enseñanza de negocios para un buen desempeño de sus estudiantes. Por intentar propagar teorías amorales, las escuelas de negocios han liberado a sus estudiantes de cualquier sentido de responsabilidad moral.

Esto se puede comprender mejor analizando estas tres áreas:

1. Pretensión del conocimiento. Exige partir de supuestos errados y obrar en consecuencia. Por ejemplo, asumir que en la vida real todo es muy distinto de la teoría y, por tanto, sugerir que cualquier conducta es válida en un mercado de libre competencia. Es decir, se actúa según las doctrinas aprendidas.

2. Visión sombría. Considera que el propósito principal del liberalismo está basado en un conjunto de supuestos pesimistas sobre individuos e instituciones. Parte de que la motivación principal de la teoría social es restringir los costes sociales derivados de la imperfección humana.

3. Doble hermenéutica. Nada de esto tendría efectos sociales, si no existiera una estrecha relación entre la teoría y la práctica. Ninguna teoría puede eliminar el Sol; en cambio, muchas teorías pueden crear el oportunismo y el pragmatismo, aunque el ser humano no siempre actúe así por naturaleza.

Según Ghoshal, esto es precisamente lo que ha ocurrido con las prácticas de gestión durante las últimas décadas: desarrollar el pesimismo colectivo de la práctica del management, hasta convertirlo en patologías reales de comportamiento. Llevado esto hasta las últimas consecuencias, podría afirmarse que ayer fue la crisis del 2008, hoy son los escándalos off shore, pero mañana, ¿qué seguirá?

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