Cómo y cuándo el líder debe delegar

La confianza en usted y los demás es la clave

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Una de las herramientas para empoderar y hacer crecer a los colaboradores claves es que sus superiores les deleguen tareas estratégicas, con responsabilidad mayor.

Para esto, el jefe debe entrenarse y contar con características específicas de liderazgo, comenzando por una alta confianza en sí mismo y en su equipo.

“La capacidad de delegar lleva dosis abundantes de confianza en los demás y bajas cantidades de control absoluto de las cosas. El gerente debe confiar en sus colaboradores y tener la madurez para soltar algunas tareas que otros pueden hacer con calidad”, explica Alexander Aguilar, director de la empresa consultora Humano.

Para lograrlo, el líder debe comenzar por conocer sus fortalezas personales, luego las de sus colaboradores y, finalmente, perder el miedo a que un subalterno le supere en tareas específicas.

Además, debe entrenarse en el arte de delegar para hacerlo como parte de una estrategia y en las condiciones más convenientes para la empresa, nunca como recurso de último minuto o cuando los resultados ya se han visto afectados.

¿Qué y a quién?

Iván Esquivel, coach de la escuela de coaching y consultoría Tisoc, define el acto de delegar como “ceder una responsabilidad a otra persona para que la ejerza en su lugar; la capacidad está tanto en el gerente como en el colaborador, pero el que toma la decisión es el gerente”.

Por esto, debe ser fruto de un análisis sobre a quién delegar, en qué momento, con qué frecuencia y cómo. Debe tener expectativas y objetivos planteados en forma clara, con indicadores de evaluación.

Al compartir sus tareas, el gerente debe dar seguimiento a los procesos, ser parte activa del crecimiento de su equipo y ser capaz de reconocer los logros de los demás, a la vez que comparte responsabilidades ante resultados adversos.

Además, algunas tareas no se deben delegar, por ejemplo, “la responsabilidad de la delegación, la dirección del equipo, la tarea de premiar o llamar a cuentas, la definición de políticas, la determinación de objetivos, los temas confidenciales o estratégicos del negocio”, comenta Aguilar.

Encontrar el equilibrio en este proceso es fundamental.

Miguel López, de ADEN Business School, llama la atención sobre los procesos que no comienzan con la delegación estratégica. “Se aprende muchas veces por el sacrificio de las tareas no cumplidas. Muchos gerentes prefieren no delegar y en el camino los resultados no son óptimos”, dice.

Según Ronald Rojas, director de la Fundación Sin Límites para el Desarrollo Humano, un gerente debe conocer muy bien las fortalezas, debilidades, el potencial y las competencias de su personal a cargo, antes de delegarle un proyecto de importancia.

“El gerente debe confiar en cada persona para entregarle la responsabilidad de una tarea, de lo contrario, esa duda, inconscientemente, puede llevar al traste con el logro”, explica.

Delegar es otorgar responsabilidad y autoridad; por lo tanto, debe cultivarlas primero en usted, para poder compartirlas.

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