ENTRE LA REALIDAD Y LA EXPECTATIVAS

¿Hasta dónde conocer de antemano la información es una ventaja competitiva?

Antes de seguir consejos, hay que saber cuáles son los intereses que los motivan


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Estar informados no sólo es un ejercicio intelectual, sino que, además, es de gran importancia para tomar decisiones en nuestras operaciones diarias, por mínimas que sean, en los negocios y hasta en transacciones financieras. Quien cuenta con estos datos antes que los demás, corre con la ventaja de saber lo que va a ocurrir cuando aún nadie se ha posicionado al respecto, lo que implica una oportunidad única.

Esto lo ha graficado con suma claridad el presidente del Banco de Inglaterra, Mervyn King, con una explicación que ha sorprendido al mundo financiero por su originalidad. Según este funcionario, las decisiones de política monetaria de la entidad se guían por lo que ha bautizado como "la teoría Maradona".

¿Qué significa esto? ¿Es posible mezclar el fútbol con las finanzas? Durante una conferencia dictada en Londres, detalló, como nadie lo había hecho antes, la lógica que escondía el segundo gol convertido por "el 10" a los ingleses en el mundial de México en 1986. La base de su razonamiento se centró en que la expectativa que hay sobre un suceso o noticia es más importante que la información o el hecho en sí mismo, por lo que es muy normal que los mercados o los agentes económicos reaccionen ante ellas según lo que esperaban que ocurriera.

Por ejemplo, es muy común escuchar que las ventas de Apple duplicaron las del año anterior, pero sus acciones bajaron un 6% porque se aguardaba que alcanzaran un 103% más. No tiene lógica esa caída, por un desvío de sólo un 3%.

Ahora bien, volviendo al mejor gol de la historia de los mundiales, King señala que, si uno lo revisa, Maradona recibe la pelota en la mitad de la cancha y rumbea directo hacia el arco contrario. Los defensores, suponiendo, o ante la expectativa de que se la iba a pasar a sus compañeros Jorge Valdano o Jorge Burruchaga, se desplazaban a la derecha o a la izquierda, y dejaban el espacio vacío para que él siguiera corriendo hacia donde estaba el arquero inglés, a quien es el único al que le hace un amague real, antes de convertir.

Así se mueven los mercados, no por las noticias, no por los sucesos, sino por la ilusión o la desilusión que ellos generan.

Esto queda en claro en la actualidad, donde las bolsas están en un récord histórico, porque la gente esperaba que se produjera una guerra en Siria y que se acabara el plan de estímulo en los Estados Unidos el 18 de septiembre de 2013. Ninguno de los dos hechos ocurrió, por lo que hubo una recompra y una subida enorme.

Si bien es importante contar con la mayor cantidad de información posible para evitar equivocarnos a la hora de tomar decisiones, también debemos tener en cuenta que tanto los mercados como la economía, en general, son un negocio y que, en la mayoría de los casos, quienes emiten información económica persiguen intereses no siempre demasiado claros para el público en general.

Cuando un analista de un banco da su opinión sobre un activo a cualquiera a sus clientes, normalmente está buscando generar un clima positivo (o viceversa) para que ingresen cada vez más interesados en formar parte de esa "oportunidad"; con lo cual, la entidad en la que trabaja se beneficiará cobrando comisiones por cada operación realizada, tanto para ingresar como para salir.

Esto se multiplica más aún cuando los medios toman sus palabras y las difunden, y así más gente se siente tentada para participar y no quiere quedarse fuera, cuando realmente la mayoría de los inversores ya se posicionaron y obtuvieron las ganancias que, en general, no volverán a repetirse como lo pronosticaron.

Un ejemplo de esto ocurrió con el precio del petróleo antes de que se produjera la crisis subprime en los Estados Unidos en 2008. Por ese entonces, los analistas de los bancos más importantes del mundo, como Goldman Sachs, vaticinaban que llegaría a estar en los $200 en los dos años siguientes. Nunca lo hizo y, a principios de 2009 se desplomó hasta valer $40 tras la quiebra de Lehman Brothers. Finalmente, se mueve cerca de los $100 en la actualidad, pero muy lejos de los pronósticos de esos tiempos. Los que ingresaron en medio de la fiebre del oro negro, siguiendo los consejos de los "expertos", perdieron gran parte de su capital.

Lo mismo ocurre cuando los economistas salen a dar sus pronósticos u opiniones en los medios. Antes de seguir sus consejos hay que saber cuáles son los intereses que los motivan, si forman parte de algún proyecto político, cuál es su ideología, o si responden o asesoran a alguna corporación, ya sean empresas u organismos nacionales e internacionales. Eso, seguramente, va a condicionar mucho sus perspectivas.

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