En alterar los términos del problema o cambiar las reglas del juego, consiste el inventar, el ser creativo, el inspirar con originalidad

Por: Allan R. Moreira G. 29 enero, 2015
A Cristóbal Colón se le pidió una prueba de sabiduría para mantener un huevo parado en posición vertical. Colón rompió el fondo del huevo y lo mantuvo en posición vertical.
A Cristóbal Colón se le pidió una prueba de sabiduría para mantener un huevo parado en posición vertical. Colón rompió el fondo del huevo y lo mantuvo en posición vertical.

Dos historias famosas nos proporcionan el mejor ejemplo de la creatividad en situaciones extraordinarias como una invención imprevisible.

En una oportunidad, Alejandro Magno tuvo que someterse a la prueba de desatar un nudo de gran complejidad, que jamás se había podido desatar. Ante aquel singular nudo, Alejandro, sacó su afilada espada y lo cortó de una sola vez.

Por otra parte, a Cristóbal Colón se le pidió una prueba de sabiduría para mantener un huevo parado en posición vertical. Colón rompió el fondo del huevo y lo mantuvo en posición vertical.

En ambos casos, el problema fue resuelto cambiando los términos, manipulando y transformándolos.

En transformar, alterar los términos del problema o cambiar las reglas del juego, consiste el inventar, el ser creativo, el inspirar con originalidad.

Durante siglos, los inventores de todo el mundo se han dedicado a dar culto a la creatividad. Ser original y creativo, o mejor dicho, ser declarados como tal aún sin serlo, se convierte en algo obligatorio.

Si analizamos a fondo las cosas, advertimos que también la imitación es creadora a su manera. En el mundo de los acontecimientos físicos y, más aún en el de los humanos, jamás hay dos hechos exactamente iguales. Quien imita y repite lo hace forzosamente en condiciones diferentes de aquellas en que se ha producido el modelo copiado.

Hay quienes piensan que en nuestra vida no hacemos otra cosa que repetir puntualmente lo que dijeron o hicieron otros. Quienes sostienen esto ignoran las capacidades de la creatividad sin las cuales nuestra inteligencia no viviría.

Sin embargo, también se equivoca quien se deja arrastrar por la polémica y niega cualquier papel a la imitación o la transformación de una idea ya probada.

Imitación, copia, invención: capacidad para repetir, capacidad para crear y transformar, capacidad para inventar y combinar. Gracias a la cooperación de estos factores los seres humanos se comunican, son creativos y se inspiran en los diferentes campos, tanto personales, profesionales como empresariales.

Dentro del gran espectro, de la comunicación y la publicidad los conceptos anteriores son tan aplicables como ciertos. Resulta difícil entender y valorar, para la mayoría de la gente, que ser de verdad original no es una tarea sencilla.

Aunque ser auténticos nos permite innovar, habrá que tener siempre una predisposición especial y conocimientos adecuados para generar buenos resultados a partir de algo ya existente o no.

Son los especialistas, en cada negocio, los que mejor saben distinguir cuándo y dónde surgen las ideas importantes, dentro de la creatividad original o la imitación, que sean dignas de considerar para aplicarlas en su beneficio y el de los demás.