Uno de los retos de esta fusión es la combinación de culturas corporativas distintas

Por: Vineet Chopra y Sanjay Saint 20 abril, 2015
El presidente de Nokia, Rajeev Suri (derecha), y el presidente del Consejo de la Compañía, Risto Siilasmaa (izq), en conferencia de prensa sobre la absorción del grupo Alcatel-Lucent en Espoo (Finlandia).
El presidente de Nokia, Rajeev Suri (derecha), y el presidente del Consejo de la Compañía, Risto Siilasmaa (izq), en conferencia de prensa sobre la absorción del grupo Alcatel-Lucent en Espoo (Finlandia).

Nokia comprará la firma de telecomunicaciones francesa Alcatel-Lucent a través de una oferta pública de canje de acciones en Francia y Estados Unidos, en una operación que hará de la nueva compañía una operadora mundial de primer nivel.

Aunque Alcatel-Lucent ha perdido miles de millones de euros desde su creación en 2006, Nokia parece creer que puede reducir costos y espera que el acuerdo le dé presencia en el mercado de suministro a las redes que usan los teléfonos móviles.

Ambas empresas habían anunciado el martes 14 de abril que se encontraban en negociaciones avanzadas para realizar "una combinación total" de sus negocios. La adquisición ha sido aprobada por ambas juntas directivas y se espera que se concrete en 2016 sujeta a las regulaciones y otras aprobaciones, incluso de los accionistas de ambas firmas.

La transacción crearía un gigante con más de 100.000 empleados, una facturación en torno a los 27.000 millones de euros y un valor bursátil de $40.000 millones a los precios actuales, capaz de competir palmo a palmo con el líder del mercado, la sueca Ericsson. Se trataría, igualmente, del mayor fabricante de equipos de telecomunicaciones del mundo por ingresos.

El acuerdo también fortalecería la capacidad de investigación de las dos empresas y ampliaría su arsenal tecnológico en la competencia con el fabricante chino Huawei Technologies Co., la segunda empresa del mercado detrás de Ericsson.

La empresa combinada competiría en igualdad de condiciones con Ericsson y Huawei para obtener contratos con los operadores de telecomunicaciones. Las tres fabrican y venden mástiles, torres y estaciones repetidoras de telefonía celular en un momento en que los avances tecnológicos y la demanda de los consumidores por datos en sus smartphones y otros dispositivos móviles han desatado una ola de inversión en infraestructura de redes. "Podría ser positivo para los operadores", indicó Sylvain Fabre, analista de la firma de mercado Gartner.

La fusión con Alcatel-Lucent también representaría la segunda reinvención de Nokia en las últimas décadas. Los analistas advierten que la operación acarrea grandes riesgos para la compañía fundada hace 150 años. Uno de los escollos a salvar, insisten, es saber combinar distintas culturas corporativas.

Alcatel-Lucent, sin ir más lejos, es el resultado de la combinación de una empresa francesa y una estadounidense en 2006 que tuvo un comienzo difícil y ha generado pérdidas durante años. "Incluso, si todo resulta relativamente bien, la combinación de las dos compañías demorará un par de años", observó Sami Sarkamies, analista de Nordea Bank en Helsinki.

Nokia, que partió como una empresa de celulosa en 1865, llegó a ser un conglomerado diversificado que fabricaba desde botas de caucho a televisores, pasando por productos forestales.

En los años 90, sin embargo, Nokia se concentró en la fabricación de teléfonos celulares y tecnologías de redes y se desprendió de la mayor parte del resto de sus operaciones. La apuesta rindió frutos. Para 1998, Nokia era el mayor proveedor de celulares del mundo y en 2000 era una de las compañías más valiosas con una capitalización de mercado del orden de los US$ 317 mil millones.

Error histórico

En ese momento, sus ingenieros desarrollaron un prototipo de un teléfono celular con una pantalla táctil. El producto, sin embargo, nunca pasó de la fase experimental puesto que la empresa dudó acerca de su potencial de mercado. Se trató de uno de los errores antológicos en la historia de los negocios.

Luego de que Apple, Samsung y otras compañías se apoderaran del mercado de smartphones, Nokia vendió en 2013 su negocio de teléfonos celulares a Microsoft por 5.400 millones de euros. Se quedó con la filial de redes, que en 2007 había combinado con la de Siemens AG. El conglomerado alemán estaba deseoso de salir del negocio y le vendió su participación a Nokia en 2013 por 1.700 millones de euros.

Las conversaciones entre Nokia y Lucent-Alcatel se producen en un momento en que el negocio de las telecomunicaciones se ha visto sacudido por una brutal guerra de precios que empezó cuando las chinas Huawei y ZTE Corp. irrumpieron en la escena hace más de una década con sus antenas de bajo costo.

En esta ocasión, los ejecutivos del sector prevén la llegada de un nuevo conjunto de tecnologías de comunicaciones que integren de mejor manera muchos tipos de aparatos en red, a veces reemplazando equipos especializados con software que funciona en computadoras baratas.

Esto podría exponer a los jugadores tradicionales a nuevos competidores, pero también les brinda una ventaja a las firmas que ya tienen un amplio portafolio y una larga lista de clientes como Huawei y Ericsson. Empresas pequeñas como Juniper Networks Inc. podrían convertirse en blanco de adquisición.

"Lo que tenemos es una convergencia de tecnologías de red", manifestó Pierre Ferragu, analista de Sanford C. Bernstein. "Si el acuerdo funciona podríamos observar una nueva ronda de consolidación".

Huawei ha prácticamente triplicado los ingresos de su negocio de venta de equipos a las empresas de telecomunicaciones, pese a que sus presuntos vínculos con las fuerzas armadas chinas le impiden ingresar al mercado estadounidense. Huawei rechaza tales acusaciones.

En 2014, Nokia tuvo una participación de 17% en el mercado global de redes inalámbricas, detrás del 30% de Ericsson y el 20% de Huawei, según la consultora Infonetics. La cuota de Alcatel fue de 10%, ligeramente inferior al 11% de ZTE.

Huawei, en particular, ha realizado grandes esfuerzos para ampliar su mercado en Europa, ganando terreno ante empresas como Alcatel-Lucent. La unión con Nokia también pondría fin a la independencia de Alcatel, un ícono industrial francés que ayudó a desarrollar el tren bala y permaneció durante décadas como el segundo fabricante en telecomunicaciones del mundo.