DESARROLLO HUMANO

¿Por qué nos cuesta tanto volver a la rutina después de las vacaciones?

Los especialistas aclaran que en la medida que el trabajo despierte más emociones buenas que malas, la adaptación tenderá a ser más corta


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Tareas que quedan pendientes por un mal reemplazo, insatisfacciones arrastradas desde antes del descanso o incluso, la connotación cultural negativa que, en general, se le da al trabajo, son algunos de los factores que explicarían las dificultades para retomar las funciones.

Para Lorena Zamora, directora del Instituto del Bienestar y codirectora del diploma en Felicidad Organizacional de la UAI de Chile, la vuelta al trabajo afecta a las personas, en gran medida, por la connotación cultural que tiene esta transición: "El empleo muchas veces está asociado a cosas poco gratificantes que se padecen, mientras que las vacaciones se disfrutan. Hay una dicotomía, donde todo lo negativo está en el trabajo y todo lo positivo, en las vacaciones".

En ese sentido, Claudio Ibáñez, director ejecutivo del Instituto Chileno de Psicología Positiva, subraya que en la medida que el trabajo despierte más emociones buenas que malas, la adaptación tenderá a ser más corta. "Volver a algo que no resulta agradable ni desafiante, siempre será dificultoso".

Ahora bien, el gerente general de Trabajando.com Chile, Álvaro Vargas, advierte que hay elementos circunstanciales que pueden dificultar aún más el aterrizaje a la oficina: "Si no se planifica bien el reemplazo, a la vuelta, los problemas van a estar esperando y serán todavía más grandes, lo que puede generar una sensación de desaliento".

Una solución posible es no desconectarse totalmente, indica Gálvez. "Hay quienes mantienen un cierto equilibrio con el trabajo, con la idea de que la adaptación sea menos forzosa. Se descansa menos, pero el impacto al volver no es tan grande como para quienes apagaron el celular y no revisaron más el correo".

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Según una encuesta de Trabajando.com, entre los síntomas más comunes al regresar al trabajo tras el período de descanso anual están la falta de sueño (13%), de concentración (12%) y de interés (11%), además de cansancio generalizado (11%). Luego vienen la ansiedad (9%) y la tristeza (9%).

Vargas cree que estos dos últimos dan cuenta de un problema que va más allá de la adaptación post vacaciones: "En esos casos, probablemente, hay una situación que se ha ido arrastrando en el año y que se hace más patente cuando se vuelve a enfrentar ese escenario. Ahora, si la persona sufre tanto, debiera ver qué alternativas tiene para salir de ahí".

Las tensiones quedan más expuestas en este período, dado el contraste que significa haber estado de vacaciones, advierte Gálvez. Sin embargo, el psicólogo laboral reconoce que las áreas de recursos humanos de las empresas, por lo general, no abordan este tema como una problemática específica ni hacen mediciones durante el retorno al trabajo.

"Si hay presencia de algún síntoma de estrés en personas de un mismo equipo al llegar, hay que poner atención a la jefatura, o bien, si los colaboradores se adaptan rápidamente, sirve para saber qué están haciendo bien, cómo se reparten la carga, cómo se organizan", apunta.

Para Patricio Millar, gerente de RR.HH. de Transbank, este período de adaptación afecta de forma muy leve los rendimientos de las personas, por lo que no lo considera prioritario. "En el mundo del trabajo hay temas más relevantes. Esto pasa una vez al año, mientras que hay generadores de improductividad que ocurren cada día". Por ejemplo, las licencias médicas, las enfermedades de familiares y las dificultades en los traslados son algunos de los problemas de mayor efecto que identifica Millar.

Gálvez es de la idea que el retorno de las vacaciones se aborde en un marco más amplio y que muchos departamentos de RR.HH. tocan: potenciar el sentido en el trabajo. "Si la persona siente que con sus funciones ayuda a alguien y, además, logra equilibrar de buena manera su vida laboral con la personal durante el año, va a llegar de mejor ánimo tras su descanso", dice.

En Natura, por ejemplo, han tomado una serie de iniciativas en esa línea. Sus 190 colaboradores de planta tienen de forma permanente la opción de trabajar cuatro días al mes desde sus casas, junto con tomarse el día libre de su cumpleaños y salir los viernes a las dos de la tarde. "En el verano, para bajar la ansiedad de quienes llegan de vacaciones y tener un buen clima laboral, la gente puede venir con polera y short a trabajar los días viernes", destaca su gerente general, Alexandre Lemos.

Pero más allá de medidas concretas, Millar recalca que la clave es cómo abordan las jefaturas el retorno de sus colaboradores. "El primer día debieran ser menos exigentes, preguntar por las vacaciones, escuchar en forma empática y compartir las emociones del trabajador. Eso acorta la distancia y disminuye el desagrado de volver a trabajar", dice.

Las personas también debieran tomar medidas por sí mismas, cree Zamora: "Es responsabilidad de cada uno conectarse con elementos que pueden ser positivos en el trabajo, como las metas futuras o las relaciones con los compañeros".

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En el sondeo de Trabajando.com, el 52% de las personas reconoce que hacer actividades recreativas en la semana es la medida más efectiva para reducir la sensación de estrés post vacaciones. El 24%, en tanto, cree que lo mejor es incorporarse al trabajo a mitad de semana y el 24% restante opta por no resolver todos los pendientes los primeros días.

Hacer actividades recreativas en la semana es una de las medidas más efectivas para reducir la sensación de estrés post vacaciones.

Tras las vacaciones, la sensación de desánimo acompaña los dos primeros días al 25% de las personas y se extiende durante toda la semana en el 28% de los casos, según el sondeo de Trabajando.com.

"Se modifica el sueño, los horarios de alimentación y, en general, toda la rutina. Eso puede demorar un par de días, una semana o incluso dos, pero si permanece por más tiempo, lo más probable es que sea más que por el retorno de vacaciones", dice Lorena Zamora, directora del Instituto del Bienestar.

Ese es el caso del 5% de los trabajadores de la encuesta de Trabajando.com, quienes dicen demorar más de medio mes en adaptarse. En el otro extremo, un 25% dice nunca sentir desánimo.

"Depende mucho de la personalidad, ya que hay gente que le acomoda hacer varias tareas al mismo tiempo, eso les motiva. Ellos se pueden desmotivar después de unas semanas tomando dos o tres decisiones al día, les falta adrenalina en el descanso", indica el psicólogo laboral y académico de la UDP, Rodrigo Gálvez.

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