Por: Vineet Chopra y Sanjay Saint 22 agosto, 2015

La transmisión de mensajes boca a boca o los rumores, como recursos de comunicación, son, en cierta medida, la contrafigura de los anuncios estratégicamente pensados, cuyo origen e intención siempre están a la vista de todos.

Fantasmas de las noticias, mensajes anónimos, los rumores han sacudido muchas veces el abierto mundo de la publicidad.

En el caso de orientación negativa, los expertos admiten que es difícil neutralizar, abiertamente, una acción informativa subterránea, que no tiene responsable conocido ni motivo claro.

En la parte positiva, puede tratarse desde la simple recomendación hasta la reproducción espontánea de patrones de consumo grupal o familiar.

Aunque es reconocido como el medio de comunicación más antiguo del mundo, su tratamiento y desarrollo da fundamento a varias organizaciones que motivan su estudio a nivel mundial.

Lejos de revelarse como un misterio, los rumores o la técnica del boca a boca obedecen a una poderosa lógica cuyos mecanismos pueden ser desmontados o fortalecidos.

Hoy en día nacen y prosperan datos para poder interpretarlos con la intención de combatirlos o profundizarlos.

Algunos productos, servicios y empresas que rara vez son noticia por sí mismos, recurren a la comunicación formal como lo más idóneo para sus propósito.

El método boca a boca puede que les funcione al principio, sin embargo, siempre será un viaje de ida sin saber qué devolución tendrá para el fortalecimiento de su marca a futuro.

Dado que es imposible prohibir que la gente hable aunque no tenga fundamento, hay que resignarse ante la eficacia de la comunicación boca a boca, tanto a nivel positivo como negativo.