Mantenga un nivel de estrés laboral saludable para ser más eficiente

Tener retos impulsa la productividad

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Hay una cantidad de estrés que resulta beneficiosa y natural.

En situaciones de riesgo, el cuerpo genera sustancias que nos mantienen alerta con la adrenalina alta, como herramienta de la especie humana para la sobrevivencia.

En el trabajo, este riesgo puede ser la fecha de cierre, el logro de una meta o la posibilidad de cerrar un negocio. Por eso, mientras usted no esté por encima –ni por debajo– de esta presión saludable, puede sacarle provecho para aumentar su productividad.

De acuerdo con el principio Yerkes-Dodson, hay un punto de equilibrio en el que la estimulación del estrés sobre el cerebro provoca mayor atención e interés hacia una tarea.

Francesca Gino, investigadora de la Universidad de Harvard, rescató este concepto en una publicación en la revista Harvard Business Review (HBR), para explicar que, por ejemplo, un proyecto complejo o poco familiar requiere bajos niveles de estrés para facilitar la concentración, mientras que los proyectos que requieren más perseverancia sí se benefician de mayores cantidades de estrés para aumentar la motivación.

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Aprenda a diagnosticarse

El trabajo de gerencia, por su naturaleza, debe generar diferentes niveles de presión. Si todo es siempre fácil, usted necesita subir el nivel de exigencia.

Gino recomienda encontrar vías saludables para estresarse, como asumir tareas más retadoras o desafiantes y aumentar el nivel de responsabilidad.

Para lograr que estas tareas le lleven al equilibrio y no más allá, Luis Diego Guillén, vicerrector de la Universidad Americana (UAM), recomienda lo siguiente:

• Que el desafío esté a la altura, aunque sea parcial, de sus capacidades y competencias.

• Que el entorno provea los insumos e información para desarrollar con éxito la tarea.

• Que la organización y el equipo ofrezcan y provean el apoyo necesario.

• Que busque y reciba retroalimentación transparente, asertiva, constante y precisa sobre su desempeño.

• Que en caso de imprevistos pueda buscar ayuda en contextos no amenazantes.

Cuando estos principios no se cumplen, se llega al exceso.

En una coyuntura laboral saludable, deben existir valles para recuperarse y horas de paz. Si esto no existe, se está excediendo la capacidad natural para resistir la presión y esto inevitablemente se trae abajo la productividad.

“Si una persona se mantiene en un estado constante y percibido de riesgo o emergencia (...), no solo mermará la productividad del individuo, sino que también terminará por dañar su salud física y mental”, explica Guillén.

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Por lo general, la carga de trabajo no se puede reducir de inmediato, así que HBR recomienda tres medidas paliativas: aumente su sensación de control tomando decisiones (sea sobre el trabajo específico o sobre tareas secundarias), asegúrese de usar rituales que le transmitan una sensación de orden o, simplemente, que le hagan sentir más seguro (sí, use hoy su ropa interior de la suerte, por ejemplo).

Para transformar el estrés en una fuente de energía, la consultora y coach Johanna Durán, de Dilectus, recomienda:

Autoconocimiento: Saber cuáles son nuestros límites y establecer un plan diario de trabajo e incluso de vida.

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Ordenar los quehaceres diarios: El orden sí afecta los resultados. Hacer primero aquello que menos disfruta, para que cuando llegue a sus labores favoritas del día, pueda aún tener energía para ejecutarlas.

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