Por: Vineet Chopra y Sanjay Saint 21 enero
 Los dos principios que pueden potenciar la formación del ejecutivo
Los dos principios que pueden potenciar la formación del ejecutivo

En 1946, Edgar Dale, profesor en Estados Unidos y presidente del Departamento de Instrucción Visual de la Asociación Nacional de Educación, publica el libro Audiovisual Methods in Teaching .

Una de sus principales motivaciones para profundizar en la enseñanza con recursos audiovisuales, consistía en comprender cómo lograr que sus alumnos recordaran mejor lo que les enseñaba en clases.

El entonces presidente del Departamento Nacional de Investigación Educativa consideraba que la experiencia era un punto importante en el proceso de aprendizaje. Por eso hace tres consideraciones para que una vivencia sea útil.

Primero, pocas veces recordamos muchas de las cosas que nos esforzamos por memorizar; segundo, usualmente recordamos vivencias extraordinarias que ni siquiera queríamos recordar; y tercero, nuestro mayor nivel de aprendizaje lo conseguimos cuando la motivación es alta, el propósito es claro, el uso del aprendizaje resulta pertinente.

 Dale   deja claro que el simple hecho de agregar una experiencia a nuestras vidas no nos hace personas más educadas: las experiencias en sí mismas no son suficientes. Propone que una manera de lograr un aprendizaje permanente será mediante el uso de materiales audiovisuales que generen experiencias de aprendizaje, las cuales resumirá en una representación visual que llamará el cono de la experiencia.

Usualmente asociamos la experiencia al uso de nuevas técnicas, plataformas o dispositivos dentro de una capacitación. Sin embargo, esto a veces distrae, ni es provechoso, a pesar de ser entretenido.

Un importante desafío de la formación ejecutiva es entender que el buen aprendizaje se guarda en la memoria para incorporarlo en las vivencias futuras. Este concepto es fundamental en la enseñanza, también de ejecutivos.