La madera que no se aprovecha en láminas, se corta para crear muebles a base de pequeñas piezas.

Por: María Fernanda Cruz 7 diciembre, 2014
Melissa Araya y Klariza Araya
Melissa Araya y Klariza Araya

La segunda generación de los Araya llegó para hacer prosperar el negocio de Na Lakalú, fábrica de muebles en Palmares con más de medio siglo en el mercado costarricense.

Hoy, el emprendimiento de Víctor Julio Araya, quien empezó haciendo marcos de madera para fotos en 1960, está a cargo de sus hijas Melissa y Klariza Araya. Juntas, dirigen la operación para convertirla, cada vez más, en una empresa de carácter integral. Su taller mide ya 7.430 metros cuadrados e integra todo el proceso productivo del mueble. Comienza con la plantación, sigue con el secado, el tallado, la tapicería y termina en el empaque para la exportación.

La empresa tiene 50 hectáreas de plantaciones de melina y cedro, pero también importan otras variedades. Su técnica consiste en extraer láminas del árbol, en vez de reglas. Con esto, aprovechan hasta un 90% del árbol. Hace 15 años, las hermanas Araya llegaron para darle un giro estratégico y renovarlo. Comenzaron por darle un nombre diferenciador: Na Lakalú significa “lugar para descansar”, en lengua maleku.

A partir de ese momento, su apuesta fue por una línea para hoteles y restaurantes dentro y fuera del país. Los clientes residenciales se redujeron a un 10% de su negocio actual.

Para expandir la empresa, comenzaron por capacitar más a su personal, más de 60 empleados fijos. También crearon nuevas áreas, como el departamento de diseño –donde se generan modelos en computadora para que una máquina industrial los fabrique a la medida– y la unidad comercial. Su objetivo era expandir sus fronteras fuera del país, como Panamá.

“Nos hemos exigido para competir en las grandes ligas, nuestra competencia no es local”, afirmó Klariza.

Edad: 31 añoss.

Estudios: Bachiller en Nutrición.

Puesto: Gerenta de proyectos habitacionales de Na Lakalú.