Por: Guillermo Edelberg 27 noviembre
¿Prestigio o salario? El dilema del joven administrador
¿Prestigio o salario? El dilema del joven administrador

Al buscar empleo, un joven graduado en administración debe elegir entre tener un gran salario o ganar prestigio.

Hace algunos años, escribí un breve artículoque trataba acerca de qué era lo mejor para jóvenes, si buscar trabajo en una empresa grande o si buscarlo en una pequeña.

Una discusión de este tipo, no muy nueva, trata de desentrañar qué es lo mejor para estos jóvenes, o no tan jóvenes, cuando enfrentan la siguiente opción: aceptar una oferta de trabajo en una empresa prestigiosa que no paga sueldos altos o aceptarla en una empresa menos prestigiosa pero que sí los paga (no debe confundirse prestigio con estatus, aunque esto último si es importante generalmente otorga lo primero).

¿Prestigio o salario? El dilema del joven administrador
¿Prestigio o salario? El dilema del joven administrador

“The Hiring Advantage of High-status Firms”, un artículo publicado el 10 de abril de 2014 en el boletínKnowledge@Wharton , se ocupó de este tema (referido en general a las áreas de finanzas y consultoría) y señaló:

“Cuando llega el momento de contratar a nuevos empleados, una empresa que goce de un estatus elevado posee una ventaja con respecto a otras que no lo tienen. La ventaja no es como uno se imagina porque no consiste de aspectos tales como un sueldo mejor o un trabajo más interesante que represente un desafío. Consiste más bien en la creencia de que haber trabajado en una empresa de este tipo ayudará en el futuro a conseguir un trabajo mejor. En otras palabras, aceptar durante un par de años un salario más bien bajo puede ser beneficioso en el futuro.

“La ventaja, señalan los investigadores, tiene un talón de Aquiles. Una empresa que cuente con un estatus destacado puede permitirse el lujo de ofrecer salarios bajos a quienes estén comenzando sus tareas y aún así lograr la incorporación de empleados talentosos; pero con el correr de los años, estos habrán progresado en sus carreras, adquirido más experiencia y demostrado sus habilidades. Ante esta nueva situación la empresa, si quiereretenerlos, deberá ofrecerles salarios más importantes”.

Pros y contras

Desde el punto de vista de un joven aspirante a empleo es posible decir lo siguiente acerca de una empresa prestigiosa: a) “asegura” mucho más el desarrollo de una carrera sólida que una que no lo es. Además, si esta última es pequeña, no provee seguridad de que no vaya a desaparecer del mercado en un futuro más o menos inmediato; b) brinda la posibilidad de que el círculo en el que se mueve el joven egresado reconozca el nombre de la empresa; c) facilita el acceso a una escuela de posgrado prestigiosa; y d) permite tal vez manejar negocios importantes que hagan aparecer el nombre del egresado en los diarios.

Hay quienes no coinciden con lo anterior. Según dicen, los aspirantes a un empleo no tienen una idea clara acerca de las exigencias de los trabajos que buscan. Por ejemplo: los integrantes de muchas empresas prestigiosas dedicadas a laconsultoría deben viajar de un 40% a un 70% de su tiempo, lo cual para muchos jóvenes no es atractivo.

Otros aspirantes piensan que se convertirán en personas ricas en poco tiempo, sin correr mayores riesgos y sin trabajar hasta muy tarde, lo cual parecería demostrar que no entienden lo que se gana y lo que se pierde al trabajar en una empresa prestigiosa. También dicen que “trabajar en finanzas durante unos cuantos años para hacerse rico o adquirir experiencia para luego hacer otra cosa no es una buena estrategia. Es difícil hacerse rico en poco tiempo; además, si se quiere hacer otra cosa, ¿para qué esperar? Por estos motivos recomiendan optar por la empresa que pague más.

¿Y en nuestro medio? En general, el trabajo no abunda y las empresas “grandes” son en su mayoría empresas familiares, estatales o la rama local de una organización extranjera. Existen también pequeñas empresas que luchan por surgir y empresas sin fines de lucro, cada vez más numerosas.

Cuál oferta aceptar supone que el que busca trabajo recibe más de una, lo cual no siempre se da. Una posibilidad sería aceptar una oferta para luego pensar con más calma e ir a trabajar a otra organización que satisfaga más los anhelos de progreso. Otra sería animarse a crear una empresa propia al contar con más experiencia.