Por: Vineet Chopra y Sanjay Saint 11 diciembre, 2016
 ¿Un empleado, dos jefes? Hay formas de sacar provecho de la situación
¿Un empleado, dos jefes? Hay formas de sacar provecho de la situación

Es muy común que en, en la actualidad, en las empresas, un empleado responda a dos jefes. Este hecho puede tener consecuencias positivas o negativas para el empleado o los jefes, pero la clave está en sacarle provecho.

Pocos días antes de escribir estas líneas, leí un artículo referido a la República de San Marino ( La Nación de Argentina, 24 de octubre de 2016), que señalaba que “este pequeño país –incrustado en la Italia moderna– es un enclave a poco más de 10 km. de la costa adriática y a 150 km. al este de Florencia”.

Agrega: “Los historiadores aseguran que es la República más antigua del mundo. Dicen que es la única donde se elige a dos jefes de Estado, llamados ‘capitanes regentes’, que comparten el cargo más alto del país y sus responsabilidades”.

Continúa: “Una profesora señala que la idea de mantener un control sobre el poder era muy fuerte, dado que en comunidades tan pequeñas era importante que nadie lo tomara en exceso. La idea de tener a dos jefes de Estado en San Marino fue tomada de la época de los cónsules en la antigua Roma. Eran dos para que uno controlara al otro. Era una forma de no concentrar demasiado poder en una sola persona”.

Si bien ocupar un cargo político no es lo mismo que ocupar un cargo en una empresa, la descripción anterior me hizo recordar el hecho de que en el mundo empresarial hay situaciones, como se mencionó, en las que un empleado responde a dos –o más– jefes, como en el caso de las organizaciones matriciales.

Entonces, la situación puede ser enfocada desde dos puntos de vista: el de los dos jefes o el del empleado.

En relación con el punto de vista de los jefes, B. Tulgan se refirió a qué debería hacer uno cuando compite con otro por el tiempo y los esfuerzos de un determinado empleado. Citó a un ejecutivo que contaba con una larga trayectoria y decía lo siguiente: “Si un empleado me responde tanto a mí como a otro jefe, no dude de que me aseguraré de que el empleado me considere a mí como el jefe al cual quiera complacer”.

Para lograr este objetivo, mencionaba cuatro reglas sencillas: sea usted el gerente que a) nunca deja de hacer el seguimiento de las tareas y las responsabilidades que le asignará al empleado; b) organiza al empleado de modo tal que pueda llegar ser exitoso mientras que al mismo tiempo vigila su desempeño y le otorga el crédito y las recompensas que correspondan al logro de sus objetivos; c) observa con mucha atención los proyectos que el empleado lleva a cabo para otro gerente y le pregunta cómo interfieren estas tareas con las que le había asignado. Entre ambos deciden si el empleado podrá cumplir con lo requerido por el gerente que nos ocupa. Y, d) exige estándares de cumplimiento importantes sea cual fuere la exigencia del otro gerente. Le recuerda a su empleado con frecuencia y de manera entusiasta que es un gerente distinto del otro.

Busque los beneficios

El otro punto de vista, el del empleado que responde a dos jefes puede ser negativo o positivo y fue tratado en el boletín electrónico Knowledge@Wharton , en setiembre pasado.

El negativo se refiere a las precauciones que debe tomar el empleado “atrapado” en esta situación. Se señaló que “dado que sólo uno de los dos jefes se ocupará de le evaluación del desempeño del empleado, tiene que mantener contentos a los dos. El empleado también debe tener claro dónde yace la lealtad y facilitar la comunicación. El problema se agrava cuando se manejan las expectativas de dos jefes que con frecuencia no se dirigen la palabra. Por tal motivo, existe un cierto grado de ambigüedad: los dos jefes pueden suponer que cada uno tiene prioridad ante el empleado. Como cada uno quiere una parte, el manejo de conflictos se convierte en un desafío importante. El empleado debe aprender a manejar los límites; de lo contrario será superado por los acontecimientos”.

Otra opinión expresó que el mejor plan para el empleado “consiste en familiarizarse con los estilos gerenciales de cada jefe y ser proactivo en lo relacionado a comunicar a ambos cuánto trabajo tiene a su cargo”.

El enfoque positivo de un empleado que responde a dos jefes se refiere a los beneficios de la situación. Brinda una oportunidad de aprender.

“Se puede aprender lo bueno y lo malo y si el empleado quiere desarrollar una carrera gerencial, puede aprender de los malos gerentes qué no hacer”.

Agrega: “Tener más de un jefe como en las organizaciones matriciales hace la vida más dura; pero también trae beneficios. Si el empleado sabe cómo conducirse, puede obtener tanto una visión más amplia de la organización como del camino hacia un progreso en su carrera”.

Otra opinión expresó: “No es razonable esperar que en medio de una estructura matricial un gerente funcione como un mentor. Lo que un empleado emprendedor puede hacer es anticiparse a las necesidades de los jefes y tomar la iniciativa para solucionarlas. Si hace solo lo que piden sus dos jefes, tarde o temprano esto no va a funcionar. No alcanza con ser obediente. Hay que preguntar qué debo hacer para usted y por qué, y ser capaz de atravesar límites internos y hablar a diferentes tipos de personas”.