Ad Astra se separó de Recope por deuda y falta de decisión

El exastronauta Franklin Chang Díaz, comunicó el rompimiento de un acuerdo con Recope el pasado 4 de marzo


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Una deuda de $11.231,8 y la falta de decisión de la Refinadora Costarricense de Petróleo (Recope) fueron parte de los motivos que alejaron a Ad Astra Rocket de la entidad estatal.

El presidente de la firma, el exastronauta Franklin Chang Díaz, comunicó oficialmente el rompimiento de un acuerdo con Recope el pasado 4 de marzo. Señaló como principal razón la inactividad de las autoridades de su contraparte para seguir con el proyecto pactado.

Estas dos entidades tenían un convenio para la producción de hidrógeno que comenzó en octubre del 2011. Consistía en diseñar y construir las instalaciones para producir y almacenar hidrógeno en la forma adecuada para los vehículos que usan este gas como combustible.

La idea surgió porque, desde el 2009, Chang estaba interesado en diversificar las actividades de su compañía.

El proyecto era de carácter experimental. Recope aportó los recursos para comprar los equipos e instalar la pequeña planta con un costo de $1,4 millones. La última fase era importar un dispensador de hidrógeno y, por lo menos, un vehículo que funcionara con ese gas.

Sin embargo, desde mediados del 2014, Chang quedó a la espera de que Recope ejecutara la última parte y que suministrara los recursos para el mantenimiento de las instalaciones.

“Sentí que desde el inicio la decisión estaba frenada y no entendí por qué”, manifestó.

Luego de que Chang enviara una carta solicitando una repuesta a la Refinadora, Sara Salazar, presidenta de la entidad, le respondió con otra el pasado 10 de febrero, en la que lo instó a reconsiderar la decisión de acabar su participación en el proyecto de hidrógeno, mientras se determinaba el esquema legal y de financiamiento que aplicarían.

En otras palabras, esa petición era para obtener más tiempo por parte de de Ad Astra, lo cual no coincidió con los intereses de la compañía.

Condiciones

El 17 de febrero, Chang contestó la carta de Salazar en la que enlistaba las condiciones bajo las cuales aceptaría reanudar el proyecto.

La primera solicitud era cancelar una deuda de $11.231 por el mantenimiento de meses anteriores.

La otra es que la institución Estatal se comprometa a pagar el mantenimiento de las instalaciones para el hidrógeno en Liberia (fotos de abajo) y que, según los cálculos de Ad Astra, ascienden a $5.513 mensuales.

Finalmente, la tercera condición consistió en que la decisión de entrar en la tercera fase se tome antes del 31 de mayo del 2015.

No obstante, la aceptación o rechazo de esas condiciones debía ser inmediata y al no tener respuesta, Chang anunció el rompimiento del acuerdo.

Sobre la deuda y los costos de mantenimiento EF realizó una consulta a Recope.

No obstante, la encargada de relaciones con la prensa, Shionny Porras, manifestó, por medio de un correo electrónico, que la entidad aún se encuentra en conversaciones con Ad Astra y se referirán al tema hasta que tengan una decisión.

Según Chang, en total, se invirtieron $2,1 millones y todos los activos son propiedad de Recope y están a disposición.

La propiedad intelectual que se obtuvo en el proyecto es compartida, es decir, las dos partes involucradas la pueden utilizar.

En Ad Astra persiste el interés de desarrollar la producción de hidrógeno a partir de energías limpias como la solar o la eólica, una particularidad que distingue el proyecto de otras iniciativas que también pretenden usar este gas, pues en otros países lo obtienen al usar energía producida con combustibles fósiles u otras fuentes contaminantes.

Sostenbilidad y financiamiento