INICIATIVA SE HA DESARROLLADO POR MÁS DE CINCO AÑOS

Programa de cooperación japonés incentiva producción local

Se trata de un movimiento internacional con recursos del país asiático


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Por más de cinco años, la Agencia de Cooperación Internación de Japón (JICA) ha desarrollado con éxito en Costa Rica –así como en otros países– el programa "Un pueblo, un producto", como una forma de incentivar la industria, artesanía y la creativad local de diversas regiones del país.

El objetivo de esta iniciativa es elevar la identidad de una comunidad a través de la creación de valor agregado de un producto o servicio. Para ello, se realizan previamente estudios de mercado que permita determinar cuáles productos o servicios se pueden desarrollar.

"Un pueblo, un producto" ha servido de modelo en países de América Latina y de Europa. Su nombre en inglés, One village, one product, nació en 1961 en Oyama, Japón, donde el sistema sirvió para estimar desarrollar locales.

En general, la idea de esta propuesta es crear oportunidades de negocios en comunidades rurales, a través de la importancia de sus costumbres,  tradiciones, valores históricos y culturales, así como, del entorno natural,  belleza escénica y recursos naturales, entre otros.

Lo han hecho en comunidades como Liberia, San José, San Carlos y recientemente en Nicoya de Guanacaste. Allí personeros del Ministerio de Agricultura (Tania López, viceministra), de JICA, Silvia Camacho Delgado, alcaldes, expertos japoneses y empresarios de la zona se reunieron para conocer detalles del proyecto y determinar el potencial de ciertas regiones, según dijo la viceministra López.

Visitaron entre otras la Coyolera Nambí, para tener detalles de la llamada "Ruta del Coyol"; también fueron analizados el proyecto de Pollo Criollo La Virginia, las artesanías en barro tipo precolombino y el mercado de Guayabo. Además, existen expectativas para aprovechar el bagazo de la caña para fabricar papel como lo ha hecho con éxito Australia, según dijo José Luis Angulo, representante de la junta directiva de la Liga de la Caña.

En todos ellos existe un alto potencial para implementar la iniciativa. De acuerdo con el experto japonés, Atsuchi Kamishima, la calidad humana de los costarricenses es un componente muy importante para el éxito de sus productos. Otra meta es darle cabida a micro, pequeños y medianos empresarios de cada lugar.

En otras regiones del país, "Un pueblo, un producto" ha exaltado valores muy locales. Por ejemplo, la oferta agroindustrial de la Zona Norte, o los productos tradicionales de Limón. Siempre se trata de resaltar un producto tomando como base las materias primas y mano de obra local con un alto valor agregado y de paso incorporar elementos autóctonos como la cultura, tradiciones y naturaleza.

Uno de los países que aprovechó la cooperación nipona fue Paraguay. Allí expertos japoneses en coordinación con autoridades nacionales impulsaron varios productos, entre ellos la estevia, planta que genera un líquido azucarado que cuando es procesado resulta en un edulcorante natural ideal para la presión arterial y diabetes. 

Más adelante, todos estos productos ticos que logren desarrollarse podrían llegar hasta el mercado japonés, una región que la Promotora de Comercio Exterior (Procomer) ya estudió. Hay una marcada tendencia por la oferta natural que prevenga enfermedades o sea del segmento de cosmética.

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