Cooperativas apuestan a nuevos negocios industriales y comerciales para diversificarse

Entidades optan por establecer negocios paralelos a los tradicionales para aumentar competitividad

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Los negocios paralelos a las actividades agrícolas tradicionales se han convertido en una salida para que varias cooperativas fortifiquen sus ingresos y logren mantener la competitividad en el mercado costarricense.

Coopezarcero, Coopevictoria, Coopeproguata, Coopesarapiquí, Coopecerroazul y Cooprole son algunas de las entidades que recientemente han invertido en obras o planean hacerlo.

Supermercados, gasolineras, ferreterías, la instalación de plantas procesadoras de nuevos productos y hasta la compra de terrenos para administrarlos como cementerios, son parte de las áreas comerciales que han sido atractivas para estas organizaciones.

Algunos factores que han propiciado que las cooperativas den valor agregado a sus productos y giros empresariales durante los últimos 20 años, han sido la baja en los precios internacionales del café, la afectación de la flecha seca en plantaciones de palma aceitera y la baja en exportaciones por la crisis económica, dijo Ronald Fonseca, director ejecutivo del lnstituto Nacional de Fomento Cooperativo (Infocoop).

Emprenden

La inversión de ¢300 millones en una nueva planta procesadora de jugos 100% orgánicos de vegetales y frutas es la más reciente apuesta de Coopezarcero. Es una obra que comenzó a operar el 19 de junio anterior.

Su negocio original es la comercialización de hortalizas orgánicas certificadas y frescas, pero al menos un 30% de la producción (aunque es de alta calidad) no se puede vender por alguna deformidad.

Por ello, la cooperativa encontró la alternativa de industrializar con un producto diferenciado, el cual planean vender a la cadena Auto Mercado (que ya le compra hortalizas), así como al Programa Nacional de Abastecimiento Institucional (PAI).

Inclusive, Coopezarcero analiza exportar dentro de un año a mercados donde tiene contactos como el estadounidense, canadiense y europeo, informó su gerente general, Édgar Rojas.

En este momento, esta entidad cuenta con 85 asociados y dos años y medio de funcionar bajo este modelo. Tiene un promedio de ventas de unos ¢650 millones al año, el cual estima que puede subir hasta en un 40% como resultado de la comercialización de los jugos orgánicos.

“Ahora diversificar y pensar en la parte de industrialización como un valor agregado es fundamental para buscar una mayor solidez, rentabilidad y que la misma membresía vaya creciendo”, manifestó Rojas.

Para el empresario, esta necesidad se ha acentuado en los últimos cuatro años de acuerdo con lo que percibe en el entorno de las mismas cooperativas.

En esto coincide Graciela Hernández, gerente general de Coopeproguata, la cual tiene ocho años de operar el modelo, en Paquera de Puntarenas.

Esta cooperativa comenzó con la comercialización de la guayaba como el producto estrella y con algunos productos de la zona como papaya y mango.

Sin embargo, hace cuatro años viene con una estrategia de mejora continúa para su nivel de calidad y cantidad, así como la generación de valor agregado.

Por eso, de la mano del Centro Nacional de Ciencia y Tecnología de Alimentos (CITA) y de la Universidad de Costa Rica (UCR), logró implementar mejoras que lo hicieron pasar de producir 7.250 kilos de fruta de alta calidad por semana en 2010 a 10.500 kilos hoy.

Asimismo, ha concretado la venta directa a compañías nacionales como la cadena Auto Mercado, la empresa InterFrut y Fruta Internacional.

También se prepara para abrir en dos años una nueva planta de al menos ¢300 millones para producir jugos clarificados, fruta deshidratada, granola de guayaba y pulpas para jugo.

Hernández explicó que, en conjunto con el CITA y la UCR, ya se tienen aprobados 15 opciones que se podrán vender como productos terminados.

“Estábamos muy estancados, por lo que trabajamos en el tema de valor agregado ya que hay mucho producto que no califica para el mercado nacional por un daño físico mínimo y se desecha. De ahí nace la inquietud no solo para aprovecharlo sino, para obtener mayores rentabilidades y lograr mejores precios para los productores”, externó la gerente.

Antes de iniciar con la estrategia de mejora, esta empresa tenía pérdidas, y al 2014 logró cerrar con ¢296 millones en comercialización, lo cual les dio para repartir casi ¢4,5 millones de excedentes entre sus 42 asociados.

Se remoza

Coopevictoria, ubicada en Grecia de Alajuela, es una de las empresas que trabaja nuevos y ambiciosos proyectos comerciales.

Funge como cooperativa hace 70 años y a través del tiempo ha venido integrando negocios como un almacén de autosuministros y una gasolinera.

Empero, para el gerente, Wenceslao Rodríguez, su actividad principal (el café y el azúcar) son negocios que se vuelven cada vez más difíciles por diversas amenazas como la caída en los precios internacionales.

Por eso, se han visto obligados a mejorar sus propuestas y están trabajando en relanzamientos más agresivos como el proyecto Servi-Plaza CoopeVictoria.

Esta será una integración del servicentro con una importante área comercial.

Rodríguez detalló que están invirtiendo $2 millones en lo que será una de las gasolineras más grandes de la región, la cual se inaugurará en agosto próximo.

Dicho servicentro estará en un área de unos 10.000 metros cuadrados y contará también con una tienda de repuestos, taller y una tienda de conveniencia.

Además, relanzarán el almacén de suministros, que ha diversificado con nuevas área de ferretería y construcción, lo que significa una inversión de $200.000.

También planea iniciar la construcción de un supermercado en esa misma zona en el 2017.

“En el 2016 también estaremos invirtiendo unos $150.000 en ampliar el campo santo Jardín de Paz, así como planeamos poner en operación un campo ferial al frente de la estación de servicio de cinco hectáreas”, afirmó el gerente.

El representante de Coopevictoria manifestó que intentan mantener la actividad primordial de café y caña de azúcar pero, para subvencionar dichas actividades agrícolas, deben apoyarse en la generación de áreas comerciales más robustas.

Indicó que la cooperativa estima que en el 2017 los ingresos serán de 50% por la producción tradicional y la otra parte entrará por las actividades paralelas.

Respecto al financiamiento, algunas de estas cooperativas lo obtienen del Infocoop y también con apoyo de otras entidades o programas estatales.

Precisamente, en este momento, el Infocoop tiene más de 160 cooperativas financiadas, de las 594 que existen en el país, según el IV Censo Nacional Cooperativo.

Dicho instituto tiene un presupuesto de colocación que, en 2015 alcanza, los ¢16.000 millones, el cual se invierte de forma diversa en diferentes regiones del país. El límite para financiar es de hasta 10 veces el capital social de la cooperativa que lo solicita, explicó Ronald Fonseca.

Sostenbilidad y financiamiento