EMPRESAS DEL SIGLO XXI

Columna Empresas del Siglo XXI: Cuando el jefe debe convertirse en coach


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Con los triunfos de la Selección Nacional en Brasil 2014, vale la pena preguntarnos cómo se logra mejores resultados de un equipo de trabajo.

El coach hace que cada persona del equipo se sienta importante, no son subalternos sino colaboradores y solo puede ganar, si su equipo gana.

El propósito del coach es liberar el potencial de cada colaborador para incrementar al máximo su desempeño.

Hay varios obstáculos que dificultan la función de coach para un jefe y una de las más importantes es el grado de desarrollo de sus subalternos.

Las relaciones entre jefe y colaboradores transitan por diferentes fases, siendo la primera la más orientada a la tarea, con el fin de instruirlos sobre reglas, procedimientos y conocimientos requeridos. En la segunda, se observa un desarrollo de habilidades y motivación que generan iniciativas y ya no es preciso que el jefe sea tan directivo. En la tercera, los colaboradores son experimentados, confiados en sí mismos y el jefe debe reducir el apoyo y empoderarlos con mayores responsabilidades.

Otro obstáculo puede ser el marco temporal en el que las empresas viven. La urgencia parece ser la regla, lo que no es compatible con el coaching, que requiere tiempo para observar, analizar y aprender a aprender. La confusión de lo urgente con lo importante se ha convertido en un mal endémico, por lo que el jefe debe lograr armonizar los resultados a corto plazo que le reclama la empresa, con los objetivos a largo plazo de creación y desarrollo de equipos de alto desempeño.

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