Columna empresas: El proceso de reclutamiento


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Cuando se requiere traer un nuevo miembro al equipo, un grave error del líder es traerlo de manera apresurada. La selección cuidadosa de sus miembros es una de las tareas más difíciles e importantes que debe realizar un buen jefe.

El tener un perfil de puesto con su descripción de competencias es muy necesario, pero no suficiente. Cuando se produce una plaza, es un buen momento para reflexionar sobre lo que se quiere hacer con la unidad. Muchas veces es pertinente analizar la forma de asignar las actividades y quizás, de pensar en una forma distinta de organización.

Sin embargo, independientemente de las actividades, es de vital importancia tener claridad sobre el tipo de persona que se necesita, de sus habilidades más relevantes, de su actitud, así como de entender cómo calzan sus intereses y expectativas personales con las que la empresa tiene hacia él, para asegurarnos que no solo se pueda desempeñar en el puesto con propiedad, sino para que calce con la cultura del equipo y se adecue al puesto de manera rápida y entusiasta.

Es muy oneroso, para la empresa y para el colaborador, equivocarnos a la hora de la selección. Sobre todo si consideramos además, el tiempo suyo y de otros miembros del equipo, tratando de transmitir la cultura que debe prevalecer, para que al final descubra que no es la persona idónea.

Aparte del costo económico, el equipo también paga un alto costo emocional, al darse cuenta de que no logró funcionar como se esperaba y, tal vez, porque generó desajustes significativos en su accionar.

Seleccionar a un nuevo compañero es una tarea tan relevante, que no es conveniente apresurarla. Por el contrario, tómese el tiempo necesario y use todos sus conocimientos y habilidades para encontrar, donde quiera que esté, a la persona ideal que más bien potencie el desempeño de toda su unidad.

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