Columna empresas: Ventajas de institucionalizarse


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La “institucionalización” de una empresa es una pieza indispensable y aliada en la administración y el control de la organización, ya que impulsa la conducta transparente, la revelación de información y el establecimiento de reglas de responsabilidad administrativa dentro de las empresas.

El término “institucionalización” sugiere el cambiar la forma de administrar y dirigir la empresa, a través de la ejecución de mecanismos que legitiman la actuación y comunicación, así como la adopción de mejores prácticas.

Esto implica estructurar órganos de gobierno (tales como un Consejo de Administración, Comité de Auditoría, Comité Ejecutivo, Comité de Riesgos, u otros órganos de apoyo que defina cada empresa) bajo un esquema de gobierno corporativo, involucrando a todos los accionistas, consejeros, directivos relevantes y públicos interesados de la compañía, considerando las necesidades y la visión de la empresa.

Para institucionalizar la empresa hay que pensar en cosas que van desde las más sencillas como puede ser la elaboración de un presupuesto, hasta algo más complejo como el establecer y documentar de forma clara y específica los lineamientos, objetivos, responsabilidades y facultades de los órganos de gobierno y de sus integrantes, facilitando la definición, conducción y vigilancia de las operaciones del negocio y unificando los esfuerzos en una misma dirección.

Para hacerlo hay que diagnosticar la situación actual y las necesidades de la empresa para definir cómo iniciar el proceso de institucionalización, así como diferencia entre empresa familiar y no familiar. En unas empresas se puede empezar realizando procesos administrativos y de operación pero en otras se debe empezar por estructurar órganos de gobierno con sus reglas y dinámica de operación, ambas encaminadas a mejorar y/o implementar un buen gobierno corporativo.

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