EMPRESAS DEL SIGLO XXI

Consumidores


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Partiendo del continuo conflicto entre lo que se quiere y lo que se puede, entre las necesidades satisfechas y las necesidades por satisfacer, todo nos lleva a pensar que el consumo es un fenómeno característico de la naturaleza humana actual, formado y alimentado por sus propias creencias.

Mas allá de las necesidades elementales primarias y en el grado en que las supera como proceso sintomático de su existencia, cada persona va descubriendo y aprendiendo otras que lo transforman en un consumidor con gustos y preferencias muy suyas.

El consumo, entonces, no es solo una necesidad, sino que forma parte de un destino social. Por eso son importantes las particularidades que lo determinan o influyen en introducirse en ellas para conocer la manera en que mejor es utilizado o percibido un producto o servicio y la forma más conveniente de realizar su comunicación comercial.

Si consumir es un hábito, la forma del consumo es una medida de posibilidad en toda su inmensa gama de matices que bien vale conocer de una forma cercana y científica.

Sin duda, el acercarse a la experiencia de la vida misma de cada nuevo consumidor, es mucho más enriquecedor que la simple pregunta y su posterior codificación tipo encuesta. Es el complemento ideal para situarse en la verdad de una realidad como fundamento de estrategias de comunicación integrales más idóneas, novedosas y eficaces.

El consumo actúa como canalizador biológico y sicológico de satisfacciones, tan legítimas unas, como absurdas otras, difíciles de descifrar a simple vista. Es un impulso que está en la esencia misma de quien consume. Así es como la gente se conmueve frente al gran espectáculo de la vida cotidiana y sus múltiples particularidades. Siempre como parte de las costumbres arraigadas en cada grupo o sector social, donde se ubican nuestros diferentes consumidores.

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