Gerencia: Cuidado con el corto plazo

Obsesionarse por lograr las metas pronto puede afectar la empresa y a su líder

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La búsqueda del logro de los objetivos planteados resulta una fortaleza clave en los negocios, tanto para los ejecutivos como para las empresas. Es una fuente de pasión y de energía que motiva a la acción y al crecimiento orientado a un desempeño exitoso de largo plazo.

En el corto plazo, un ejecutivo con determinación y empuje orientado a lograr sus metas puede ser muy exitoso. Sin embargo, es importante notar que si el individuo se fanatiza por el cumplimento de sus metas, esto puede afectar de manera perjudicial su desempeño en el largo plazo. Para citar un ejemplo, con el fin de alcanzar sus objetivos de venta, algunos ejecutivos obsesionados por el resultado inmediato son capaces de modificar cifras reales y omitir información clave, presionan a su equipo en vez de colaborar con este y motivarlo, no aceptan críticas y, en consecuencia, obtienen un bajo rendimiento del equipo que atenta contra la motivación inicial del logro de sus metas.

Un excesivo afán por el resultado inmediato destruye la confianza, baja la moral y la autoestima, y afecta la productividad y socava la confianza en la gestión ejecutiva, así como el desempeño.

En la ya desaparecida Enron, “el fin justifica los medios” era la praxis aceptada. Su desmedido afán de lograr sus metas corrompió la ética, los llevó a la institucionalización de “malas prácticas” y al fraude corporativo con las consecuencias ya conocidas.

El impulso por lograr metas es una fuerza innata difícil de resistir, ya que hemos sido formados para ser competitivos y exitosos. El logro y los buenos resultados nos entusiasman y nos hacen sentir felices, base de la cultura occidental y de la vida corporativa moderna que ha modelado nuestra conducta.

A simple vista, parecería que la clave estaría en controlar el desmesurado afán por el logro; ¡fácil de decir, difícil de aplicar!

Motores que nos impulsan

McClelland identificó tres motores internos (motivaciones sociales) que explican la conducta de los líderes: El logro o desempeño, la afiliación o pertenencia y el poder o influencia sobre los demás.

Según este estudioso, el logro era la motivación más fuerte para el éxito organizacional, pero tuvo que reconocer que, en ciertos casos en los cuales se buscan resultados inmediatos, ciertos individuos recurren a hacer trampas, marginar a los demás y tomar atajos, por lo que concluyen que esta obsesión era negativa y que los medios para lograr el fin no eran justificables.

En los años 80, la calidad total y la mejora continua dominaron el escenario en los negocios, pero luego vino la recesión y las reestructuraciones que pusieron mayor énfasis en el logro o el desempeño. En los 90, la motivación por el logro aumentó drásticamente y se elevó la valla por el desempeño. Esto trajo como consecuencia el nacimiento de iniciativas más emprendedoras como las “puntocom” y se estimularon aún más las aventuras empresariales en correlación directa con un afán de logro desmedido.

La historia pasada y presente es conocida, llena de escándalos de alto perfil y una crisis de confianza en el sistema, en los que la falta de ética en los negocios, las malas prácticas y la ambición desmedida nos ha dominado y creado un problema financiero mundial.

La receta estaría en saber cómo controlar o autocontrolar –previo reconocimiento– el excesivo afán de logros inmediatos, buscando canalizar esa energía en nuevas conductas y buenas prácticas de gestión, hasta volverlas costumbre.

Hay que identificar otras áreas de nuestras vidas para satisfacer la necesidad de ser exitosos, como hobbies (fotografía, cocina, arte, etc), trabajo comunitario, actividades sociales, obra social u otras que nos den satisfacción de logro.

La clave está en despersonalizar el poder y desarrollar mejor el poder socializado en los líderes, siendo la fuente de producción de satisfacción y motivación al ayudar a otros a sentirse mejor, más felices, más poderosos y más capaces, estimulando actividades grupales, buscando que la equidad, la solidaridad y la generosidad sean cualidades de nuestro carácter y vida en comunidad.

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