Programa de la Fundación Monge combate la pobreza desde las aulas

Fundación Monge inició el 2006 con un programa para ayudar a jóvenes a mejorar calidad de vida

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Desde un escritorio es difícil apreciar en toda su magnitud el impacto que un proyecto social tiene en las personas, sus familias y las comunidades.

Eso lo entendió María José Monge desde el primer momento en que asumió las riendas de un aventurado proyecto, cuyo objetivo es romper con el círculo de la pobreza en las localidades donde opera la cadena de almacenes creada y desarrollada por su familia: Grupo Monge (dueña de las marcas Importadora Monge, El Verdugo, Play y Gallo más Gallo).

En la búsqueda de su objetivo, la organización apostó por la educación, ayudar a jóvenes de Costa Rica, Honduras y Nicaragua, en situación de pobreza y con buenas calificaciones. Este año se incorporarán grupos de beneficiados de Guatemala.

A María José no se le escapa un nombre: sabe de dónde son, a cuál escuela asisten, cuáles son sus habilidades académicas, ha jugado con ellos en las fiestas navideñas y está presente en las capacitaciones. Algunos ya recorren –como colaboradores– los pasillos y oficinas de la compañía.

El programa “A Centroamérica le tengo fe”, tiene siete años de existencia y sus resultados se traducen en jóvenes graduados de la secundaria o de colegios técnicos con las herramientas suficientes para entrar al mercado laboral.

EF visitó a María José Monge en las oficinas de la fundación, ubicadas en Escazú, para tener detalles del programa, su impacto y las expectativas para los próximos años.

¿De qué manera pretende Fundación Monge romper con el círculo de la pobreza?

Comenzamos con esta iniciativa en el 2006 por un interés particular de la familia de cortar con el ciclo de la pobreza en las comunidades donde tenemos tienda, en Centroamérica y en Costa Rica.

“Lo hemos hecho a partir de becas para estudiantes de sétimo hasta quinto año, o sexto si vienen de colegios técnicos. Son jóvenes que cursan estudios en colegios públicos con nota superior a 80 y deben estar además vinculados a grupos religiosos, artísticos o culturales en sus comunidades”.

¿Cómo otorgan esas becas?

La mayoría de las becas nacen a partir de la selección que hacen los propios administradores de las tiendas. Son ellos quienes mejor conocer a la comunidad y sus necesidades.

“Así se conformaron dos figuras: los tutores, quienes entregan la beca, dan seguimiento a cada caso individual y alimentan a la Fundación con la información de los becados. Y están los becados, que deben cumplir con los requisitos establecidos (colegios públicos, excelencia académica, en riesgo social y que tengan liderazgo). La fundación gestiona, desarrolla todos los proyectos y es rectora del programa.

“En Nicaragua y Honduras trabajamos con niños, porque allá, la mayor exclusión se da en el nivel escolar”.

¿Cuánto se les dona?

En Costa Rica son ¢25.000 en efectivo más otros ¢25.000 canjeables en alimentos. En Nicaragua y Honduras son $50 canjeables por comida, más un chequeo médico al año, mochila, uniforme, zapatos. Sabemos que en cada país la situación de la educación es diferente y nos adaptamos.

“Le puedo decir que la inversión por estudiante es de $9.400 en todo el proceso”.

Ahora bien, ¿cómo se alimenta el programa?

Con el 5% de las utilidades de cada operación en cada país. A escala regional, en el 2012, lo anterior significó $1.100.000 para un total de 500 becados en Costa Rica, 300 en Nicaragua y 150 en Honduras.

“Es decir, a mayor cantidad de operaciones, mayor es el impacto positivo y Costa Rica tiene el volumen de tiendas más grande”.

En siete años, ¿cuánto ha evolucionado la iniciativa?

A partir del año pasado nos estamos enfocando en muchachos de noveno para arriba para lograr un nuevo objetivo que es asegurarles un empleo. Firmamos un convenio con el Instituto Politécnico para que reciban clases de inglés y una carrera técnica, aspectos asociados con las demandas de profesionales que tienen las empresas del país.

“Para el caso tico, eso implica que serán muchachos que salen con un técnico y con inglés categoría B2 y que estarían listos para recibir un salario de $700 al mes.

“Por otro lado, estamos en una etapa de transición financiera y queremos buscar fondos de fundaciones y bancos en Suiza y Estados Unidos que puedan ser contrapartida a cada dólar que nosotros como empresa aportemos.

“No unimos a un programa del Ministerio de Educación llamado Educación Técnica y Capacitación Emprendedora. Algunos de nuestros becados participaron en Expojoven fuera de la Gran Área Metropolitana para desarrollar un proyecto emprendedor.

“De allí salió una de nuestras exbecadas que se instaló una tienda”.

¿Cómo garantizar además que logren empleos de calidad?

Hemos llegado a un punto de madurez para aspirar a eso. Estamos por firmar un convenio con Cinde para que nos pueda certificar los títulos de inglés de nivel internacional que reciben los muchachos en el Politécnico.

“La visión nuestra tiene tres pilares: inglés, técnico y empleabilidad a través del programa ‘Más allá del Cole’.

“Aquí entran otros aspectos de capacitación. “Una para identificar habilidades y determinar hasta dónde quieren llegar; la otra para ayudarles a preparar un currículo, a cómo vestirse, cómo comportarse. Recordemos que ellos vienen de contextos marginales, muy complicados y agresivos”.

¿Entrarán a Guatemala?

En el resto de países, el programa evolucionará según la madurez de las operaciones. En Guatemala, entraremos este año y nos estamos preguntando cómo hacerlo dentro del contexto indígena, incluir su cultura y conocer su metas laborales.

¿Hay otros problemas asociados a la pobreza que no resuelve el dinero necesariamente?

Efectivamente. A través de los tutores le damos seguimiento al beneficiario en temas como violencia y acoso sexual, por ejemplo. Puede pasar que su padre quede sin trabajo, que se muden de comunidad o que él mismo baje las calificaciones.

“Allí entran a participar trabajadores sociales, sicólogos u organizaciones como el Club de Leones”.

Con título en mano

Población: En Costa Rica, la Fundación atiende a una población de 500 jóvenes estudiantes y, a escala regional, se han beneficiado a 1.350 estudiantes.Graduados: Al año pasado se habían graduado 122 estudiantes ticos, 94 de ellos de colegios técnicos y el 60% del total, mujeres. Realidad: De la población atendida, el 75% viene de hogares habitados por cuatro o más miembros, y 43% de estas familias es llevado por mujeres, con un ingreso per cápita de ¢60.800.Por el título: Este 2013 se graduarán los 12 primeros niños en Nicaragua, y en Costa Rica, 75.

Fuente:Fundación Monge.

En Detalle

Nombre: María José Monge Chévez.

Formación: Educadora, con especialidad en autismo.

Edad: 33 años.

Estado civil: Casada.

Trayectoria profesional: Exdocente del MEP. Actual presidenta de la Fundación Monge.

Sostenbilidad y financiamiento