Oficinas pelean con valor agregado

Empresas buscan más que espacio para trabajar; quieren cerca comercios, restaurantes y gimnasios

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Tiendas de conveniencia, farmacias, gimnasios y agencias bancarias son algunos de los servicios de valor agregado que están exigiendo las empresas para instalarse en oficentros y parques industriales de zona franca.

El auge de este sector ha hecho que la oferta se deba especializar y que vaya más allá de construir edificios de clase A+, A o B.

En el último año, el mercado local ha visto ingresar cerca de 100.000 metros cuadrados en nuevas oficinas, según la firma inmobiliaria Colliers International.

Proyectos como Escazú Corporate Center, Torre Condal y Terracampus Corporativo abrieron sus puertas, mientras que otros como Avenida Escazú y Forum II expandieron operaciones.

Además, hay 15 más en construcción en la Gran Área Metropolitana (GAM), los cuales en conjunto suman otros 100.000 metros cuadrados.

Sigma Business Center en San Pedro, Plaza Tempo en Escazú y Plaza Murano en Santa Ana son algunos de los más relevantes.

Muchos de estos complejos tienen en sus planes brindar facilidades que los hagan diferenciarse del resto.

La necesidad de las compañías de retener al mejor recurso humano y la de los desarrolladores de aumentar el valor de los espacios que venden o alquilan son algunas de las causas de esta tendencia.

Especializar la oferta

¿Cómo han respondido los competidores para generar valor agregado?

America Free Zone (AFZ), zona franca ubicada en San Joaquín de Flores, Heredia, anunció la construcción de dos edificios con 4.500 metros cuadrados dedicados a brindar servicios complementarios a sus clientes como un centro médico, una plaza de comidas, una tienda de conveniencia y varias oficinas bancarias.

José Benavides, gerente corporativo de AFZ, informó que se trata de una inversión de $7 millones que empezará a operar en enero del 2013 y que combinará los servicios con 18.000 m² de oficinas para alquilar.

Marcas como Subway, La Oliva Verde y Fast Fresh destacan entre los comercios confirmados.

Por su parte, el Parque Empresarial del Este, localizado en Calle Blancos, Goicoechea, y desarrollado por Garnier&Garnier, inauguró dentro de sus instalaciones la plaza comercial San Gabriel hace algunos meses.

El centro cuenta con una tienda AMPM y restaurantes como KFC y Quizno’s Sub.

Según Irene Chinchilla, gerenta de mercadeo de la compañía, la plaza tiene un área de 1.000 m² y representó una inversión cercana a los $350.000.

Entretanto, futuros proyectos ya diseñan espacios especiales para estos servicios.

Por ejemplo, Sigma Business Center –edificado contiguo al Mall San Pedro por los mismos dueños de ese centro– brindará opciones de servicio (bancos, farmacias, aseguradoras, etc.) en el primer piso de cada uno de sus dos edificios de oficinas.

Daniel Solano, gerente del proyecto de $35 millones que estará listo en abril del 2013, contó que una de las razones para contemplar esas áreas tiene que ver con el deseo de atraer a empresas multinacionales.

Además, el oficentro tendrá su propio data center como parte de los servicios adicionales.

Plaza Murano, en Santa Ana, también apuesta por valor agregado. El edificio clase A+ de nueve pisos pondrá a disposición 12 locales para restaurantes “casuales” y tiendas de conveniencia cuando abra sus puertas en junio del próximo año.

¿Por qué la tendencia?

Danny Quirós, gerente de inteligencia de Colliers, identifica el auge de los servicios complementarios en oficinas desde hace tres o cuatro años.

Uno de los primeros complejos en incluir plaza de comidas, clínica, farmacia y spa en sus instalaciones fue Forum I, edificado por Génesis Desarrollos.

Según Gabriel Calvo, gerente comercial de esa compañía, se destinaron más de 2.700 m² y $350.000 para esa iniciativa. En Forum II, el espacio alcanza los 1.330 m².

“Las empresas actualmente tienen claro que su activo más importante son sus recursos humanos, por lo que buscan servicios que puedan darle una mejor calidad de vida en el trabajo”, explica el gerente.

Con él coincide Pedro Sánchez, analista de la firma inmobiliaria NAI Costa Rica.

De acuerdo con Sánchez, los lugares abiertos, con iluminación natural y servicios de conveniencia aumentan la productividad y bajan los niveles de rotación.

Precisamente, ese es un tema con el que luchan las empresas de servicios en el país.

Un estudio publicado en enero de este año por Incae Business School registró niveles de rotación de hasta el 65% en ese sector.

Otra razón que tienen los desarrolladores para incluir valor agregado tiene que ver con el precio que cobran por el alquiler o venta de sus espacios, pues pueden incrementarlo si ofrecen ciertos servicios.

“Buscan subir sus ingresos utilizando espacios de áreas comunes que en muchos casos no podrían utilizar para oficinas corporativas”, dice Pedro Sánchez.

Para Danny Quirós, los proyectos también están procurando competir con complejos como Avenida Escazú y Plaza Tempo, los cuales ofrecen integración comercial como un elemento de comodidad para los inquilinos.

Empero, ¿qué es realmente indispensable y qué valor agregado?

Los expertos indican que un espacio para oficinas debe tener, por defecto, cobertura eléctrica, buena relación de parqueo, seguridad y mantenimiento.

Una mayor atracción surge con lavanderías, guarderías, cafeterías, centro médico, tiendas de conveniencia, farmacias, etc.

Así lo confirma, Shirley Romero, directora de Comunicación Corporativa de Alimentos Prosalud, quien agrega que todo lo que esté relacionado con tecnología verde, como sistemas automatizados de uso energético y agua, es visto con buenos ojos por empresas –como la que ella representa– a la hora de expandir sus operaciones.

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