Los estudiantes de escuelas y colegios gastan más de ¢1.200 millones a la semana en sus recreos

A la semana, los estudiantes de escuelas y colegios diurnos de la GAM gastan más de ¢1.200 millones

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Como profesor de educación física, Christian Calderón sabe que un negocio de comidas y bebidas dentro de un centro educativo tendrá la ventaja de siempre tener a sus clientes cerca del punto de venta.

Con eso en mente, y aprovechando el decreto que exige comidas más saludables en las sodas escolares del país, Calderón instaló –en setiembre pasado– un local de batidos y ensaladas en el Colegio Saint Clare (Tres Ríos) llamado Fresh Fruit.

La respuesta ha sido suficiente como para que Fresh Fruit ya tenga planes de instalarse en dos colegios más en Escazú a partir del 2014.

La expansión de este negocio tiene mucho sentido. De acuerdo con una investigación realizada por la firma Información Total (IT), los estudiantes de los centros educativos diurnos de la Gran Área Metropolitana (GAM) gastan por semana más de ¢1.200 millones, es decir, hasta ¢6.000 millones por mes.

IT encontró que 9 de cada 10 estudiantes de cuarto y quinto año de colegio reciben dinero para asistir a clases y que el 72% gasta ¢1.601 en promedio cada uno de los cinco días de la semana lectiva.

Ese grupo es el que más recibe dinero, ya que es el de mayor edad.

El estudio se llevó a cabo entre agosto y noviembre del 2012 y tomó en cuenta a una muestra de 700 alumnos.

Su resultado final se obtuvo al multiplicar la matrícula reportada por el Ministerio de Educación Pública (MEP) en el 2012 con el promedio de gasto en cada grado.

Freddy Guzmán, gerente de IT, explicó que, a pesar de que muchos estudiantes prefieren llevar sus alimentos desde casa, el recreo continúa siendo un importante momento de consumo, pues el público se encuentra cautivo y, a la vez, supeditado a lo que le ofrezca la soda de la institución.

Para el mercadólogo Antonio Jiménez, la otra ventaja que tienen las empresas que hacen negocio en este mercado es que tratan con un público impulsivo que compra más por los atributos del producto que por sus beneficios.

¿Mercado subvalorado?

A pesar de lo anterior, parece que no todos están sacando el máximo provecho de este segmento.

Esto tendría que ver con el relativo menor interés de las compañías hacia estos puntos, pues las ganancias son mínimas en comparación con los grandes canales tradicionales.

Por ejemplo, en el caso de Coca-Femsa –cuyos productos llegan a 400 centros públicos y privados–, este mercado apenas representa el 1% de sus ventas.

Asimismo, al entrar a regir desde hace más de un año el Reglamento para el Funcionamiento y Administración del Servicio de Soda en los Centros Educativos Públicos –que propicia la venta de alimentos saludables en las sodas–, solo algunas compañías se han dedicado a fabricar productos con esas condiciones.

Felipe Pozuelo, gerente general de Prosnacks (marca PRO), reconoce que la participación de su empresa en ese mercado es nula debido al nuevo reglamento.

“Esperamos que el Ministerio de Salud pueda hacer un giro en su política y permita manejar valores nutricionales basados en la presentación de cada producto, y no en porciones de 100 gramos”, dice Pozuelo.

Por su parte, Coca-Cola vio reducidas sus ventas en ese canal en un 40% debido a las nuevas disposiciones.

En el caso de Dos Pinos, la empresa asegura que el porcentaje de sus ventas que representa el segmento es muy pequeño. Sin embargo, este 2013 espera hacerlo crecer en un 10%.

La estrategia de la compañía ha consistido en variar recetas de productos como los de la marca Pinitos a los que se les ha reducido el porcentaje de grasa.

Según IT, cerca de una tercera parte de los estudiantes consume alimentos empacados y bebidas envasadas, y una quinta parte comida hecha en la soda.

Lo anterior representa una oportunidad para empresas grandes y pequeñas que comercializan alimentos preparados.

“Las pymes deben darse cuenta que la verdadera batalla comercial está en el punto de venta, pues ahí todos, grandes y pequeños, son iguales ante el consumidor”, explica Jiménez.

Entre otras ventajas de hacer negocio en las sodas escolares destaca la menor complejidad logística y la oportunidad de innovar con mejores ideas.

“Es un mercado muy grande, pero está desatendido ”, aseguró Freddy Guzmán.

Sostenbilidad y financiamiento