Por: Óscar Rodríguez 15 noviembre, 2014
El Financiero | Archivo
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Tras laborar por más de una década como consultor en nuevas tecnologías en Israel, Estados Unidos y Latinoamérica el ingeniero informático Adolfo Wiernik Rodríguez decidió junto con su esposa, la abogada Cinthia Ramírez, iniciar su propia empresa.

La afición de ambos a los postres los hizo llegar hasta a la idea de su negocio. “Durante una conversación surgió la pregunta: ¿Qué te parecería un lugar de arroz con leche como si fuera una heladería, pero con muchos sabores?”, recuerda Wiernik. Era el 2006 y convertir el comentario en una realidad tardó dos años.

“Comenzamos un proceso de investigación con tecnólogos de alimentos y una chef profesional porque ninguno de los dos sabía nada de cocina para diseñar el producto que queríamos”, comenta el joven empresario.

En agosto del 2008, Rice ‘n’ Smile abrió su primera tienda en el centro comercial Paseo de las Flores. Hoy tienen cuatro locales, una planta de producción, 17 trabajadores, 25 diferentes sabores y productos libre de lactosa, gluten y sin azúcar. El siguiente paso será ofrecer franquicias del negocio en el país y el extranjero a corto plazo.

“Hemos aprendido mucho e invertido nuestros ahorros y ajustado a los problemas del país, como en infraestructura. Por ejemplo, no hemos podido crecer hacia el sector este porque nuestra planta está en Santa Ana e ir a Curridabat o Cartago, aunque sean solo 10 kilómetros, nos tomaría hasta dos horas. Nuestro producto es sumamente delicado y el costo sería alto. Además abrir una tienda es un calvario, tardamos como mínimo siete meses en papeleo”, subrayó Wiernik.