Por: Alejandro Fernández Sanabria y David Ching Vindas 15 noviembre, 2014
El Financiero | Archivo
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Usar la microeconomía para resolver problemas cotidianos, que afectan a muchas personas al tomar decisiones. Esa es la meta de Allan Hernández, con 33 años.

Específicamente, con la teoría de juegos y el estudio de mecanismos en el diseño de mercados particulares, desarrolla una investigación para entender el proceso de admisión que se utiliza en la Universidad de Costa Rica.

¿Qué le preocupa? Cómo afecta las decisiones de los estudiantes el límite al número de carreras a las que puede aplicar un estudiante con su nota de admisión.

La tesis de Hernández es que la restricción incrementa la incertidumbre del proceso de selección.

“Si, por ejemplo, en la UCR hay 100 carreras y se pudiera reportar un orden sobre las 100 carreras, la estrategia óptima sería decir siempre la verdad. Es decir, ordenar las carreras con respecto a mis verdaderas preferencias. Cuando se restringe el número de opciones, decir la verdad no es la estrategia óptima”, explica Hernández.

“En el caso extremo, suponga que sólo existiese una opción para reportar, y a un estudiante le gusta mucho medicina, pero el corte es 760 de 800--mientras su nota es 445. ¿Es óptimo reportar medicina (asumiendo que prefiere entrar a la U que quedar fuera)? Probablemente no. El estudiante se vuelve estratégico y reporta, por ejemplo, Ciencias Actuariales (una carrera con corte bajo) que maximiza su oportunidad de entrar a la U”, explicó.

Preliminarmente, Hernández reporta que los resultados teóricos indican que la restricción es bastante importante sobre todo cuando los estudiantes son le temen al riesgo. Hernández es economista y cuenta con estudios en matemática y cursa un doctorado en la Arizona State University.