Nuevo cluster prepara su personal

Empresas de manufactura y servicios aeronáuticos y aeroespaciales reconocen ventajas del país


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En la planta de Tico Electronics, ubicada en El Coyol de Alajuela, se generan productos para varias aeronaves como los sensores rotativos usados en los pilotos automáticos y los sensores de temperatura presentes en los jets .

También fabrica todos los cables de control de vuelo del Boeing 777 y componentes de las cajas electrónicas de Airbus.

Su gerente, Marko Mileta, asegura que a las empresas que producen o brindan servicios a este sector les interesa siempre agregar valor y están dispuestos a pagar márgenes más altos por estándares de calidad mayores, por tecnología de punta o eficiencia en los procesos.

“Siento que todavía no se ha generado una estrategia congruente en el país de cómo atraer ese tipo de industria”, manifestó.

Es una actividad que va desde el diseño y fabricación de motores para jet hasta el empaque del café que se sirve a los pasajeros.

En este sector participa también Irazú Electronics, empresa creada en el 2000 y dedicada a la fabricación de subensambles y algunos ensambles finales para el mercado de aviones pequeños.

Su gerente, Manuel Saborío, explicó que en la firma se ensamblan, por ejemplo, interfaces para la recepción de los diferentes sensores en la nave, que luego procesa la información y la envía a los monitores frente al piloto.

Cuestión de prioridades

El Instituto Nacional de Aprendizaje (INA) ha liderado desde el 2010 un proyecto para conformar un cluster del sector aeroespacial y aeronáutico.

Su presidente ejecutivo, Olman Segura, reconoce que aunque la plataforma sigue sin conformarse se han dado pasos claves para lograrlo.

Para él, antes de crear el cluster, el país debe primero preparar al recurso humano con estándares de alto nivel, contactar a todas las empresas que podrían participar del consorcio y establecer alianzas estratégicas con entidades académicas internacionales.

Justamente en ese proceso están. Recientemente, se negoció un acuerdo de cooperación entre el South Western Institute de Texas, Estados Unidos, el INA, la empresa Ad Astra y la Universidad Earth.

El acuerdo le permitirá al país recibir asistencia técnica, profesional y de investigación del instituto de EE. UU. y enviar estudiantes y técnicos allá.

Cayó como anillo al dedo porque, recién hace un mes, se adjudicó el diseño de planos para la posterior construcción del Centro de Alta Tecnología en Energía, Aeronáutica y Aeroespacial (Cateaa).

Se construirá en Liberia y el INA ya destinó ¢190 millones para tal fin.

Está en agenda otra negociación similar con el Tallahassee Research Institute.

Un estudio elaborado por la Asociación Centroamericana de Aeronáutica y del Espacio (ACAE) y estudiantes del Incae determinó que hay más de 70 empresas nacionales con oportunidades reales de negocio en este campo.

Son fortalezas que Procomer y Cinde dieron a conocer en el 2011 a empresas del sector y que luego presentaron en una misión comercial en Florida, EE. UU.

Procomer está claro que las empresas relacionadas a esta industria no están 100% en esta actividad pues pertenecen a sectores como metalmecánica, del plástico, la eléctrica y de servicios (mantenimiento y software ).

Esta entidad trabaja con unas 100 firmas que exportan piezas, hechas a la medida, para los suplidores de Boeing, Airbus, Bombardier, Embraer, Cessna o Piper.

El área de Encadenamientos para la Exportación ha apoyado a algunas empresas para presentar y formular proyectos de innovación y optar por el fondo Propyme, específicamente con el fin de obtener normas exclusivas que cuenten con un nivel de exigencia mayor que ISO 9001.

Atracción de inversiones

Otro de los ejes que se manejan en la construcción de este cluster es el de atraer inversión extranjera.

La Coalición de Iniciativas para el Desarrollo (Cinde) impulsa el subsector aeronáutico y participa en el Consejo Nacional de Investigación y Desarrollo Aeroespacial (Conida) junto con Procomer, el Ministerio de Ciencia y Tecnología y la Asociación Centroamericana de Aeronáutica y del Espacio (Acae), entre otras.

Según Gabriela Llobet, directora general de Cinde, el grupo ha venido trabajando en delinear objetivos y acciones para situar al país como un destino de inversión en esta industria.

La idea es que sea tanto para manufactura de componentes como para investigación y desarrollo.

Llobet reconoce que hay potencial sobre todo por tener a mano de obra calificada: el sector de metalmecánica es una de las áreas de mayor demanda.

Conociendo esta fortaleza, el INA madura programas curriculares según las necesidades del mercado.

Segura fue enfático en que el centro de alta tecnología abarcará también al ámbito de energías alternativas. Junto con la Earth, está ofreciendo cursos sobre energía solar, eólica, pequeñas plantas hidroeléctricas que se han realizado en las sedes de Guanacaste y San José.

Si bien el cluster está concebido primero para manufactura, la cascada bañará a aquellas que prestan servicios para el sector. Por eso, hay personas con gran expectativa como Carlos Guerra Laspiur, propietario de Aeromarketing Costa Rica.

Él contó que un grupo de empresas vinculadas a servicios aéreos, operadores de aviación civil, escuelas de capacitación, de radio navegación, derecho aéreo y talleres especializados permanecen atentos al proceso.

Algunos de ellas son Aeromercadeo, Nature Air, Camtronics (fabrica componentes electrónicos), Servicios Profesionales de Aviación, Instituto de Formación Aeronáutica, Servicio Nacional de Helicópteros, Fumigación Aérea Atlantic, Coopesa y la firma de abogados Daremblum y Asociados.

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