Por: María Clara Vargas 12 diciembre, 2015
 Columna Clase Ejecutiva: Esto lo cambia todo
Columna Clase Ejecutiva: Esto lo cambia todo

Entré por Guayaquil a la recién creada Universidad de las Artes, invitada al encuentro: Poéticas biodesobedientes . Descubrí las últimas obras de las chilenas Daniela Eltitt y la recién fallecida Guadalupe Santa Cruz. Descubrí Poso Wells , novela de la ecuatoriana Gabriela Alemán, y Distancia de rescate , de la argentina Samanta Schweblin.

Ecuador es el país más biodiverso del mundo y el que más ríos tiene por kilómetro cuadrado, y quizás el más diverso culturalmente: en la Sierra hay 16 pueblos indígenas, siete nacionalidades en la Amazonía y seis en la costa, más la población afroecuatoriana. Frente a la bahía del Guayas, ante los inmensos puentes que unen tierra e islas, en el malecón, coexisten ríos llenos de peces y tortugas, con arboledas llenas de aves. Camino al Parque de las Iguanas uno oye hablar tanto shuar como español, y al llegar, las iguanas de metro y medio se acercan para que uno las acaricie y las alimente.

Camino a Quito vemos el Cotopaxi, el volcán activo más alto del mundo, y Quito es probablemente la ciudad colonial más grande y mejor conservada de América. Dos cosas llaman la atención: la rareza dorada de su arquitectura y la altivez de los indígenas.

La FIL, del 15 al 22 de noviembre y dedicada a Chile, apabulla por su oferta: desde simposios sobre la lucha armada hasta talleres que se llaman Autoeditarse o morir . Hay cine, debates, lanzamiento de libros, todo perfectamente organizado. En las noches nos reunimos en librerías o barcitos a leer poesía y cuentos.

Descubrí excelentes escritoras ecuatorianas como Alicia Yáñez Cossío con más de 10 novelas publicadas, y las jóvenes María Auxiliadora Balladares y Gabriela Ponce Padilla. De los varones el más famoso es Jorge E. Adoum: Entre Marx y una mujer desnuda, que no me gusta, pero hay más: Iván Oñate, Marcelo Lalama.

Un país biológica y culturalmente insondable.