Por: Vineet Chopra y Sanjay Saint 13 julio, 2013

Otro de los errores frecuentes de los dirigentes de hoy lo constituye lo que denominamos “ser muy despreocupado”. Hay muchos líderes empresariales que aborrecen el micromanagement , es decir, el dar seguimiento cercano a las instrucciones que le dan a sus colaboradores, pues en alguna medida y en algunos ambientes –como el profesional, por ejemplo–, puede ser interpretado como desconfianza en las capacidades de sus seguidores.

Esto da pie a que surjan gerentes que son del tipo que los franceses llamarían laissez faire, que solo se dan cuenta de lo que hizo su subalterno cuando ya todo está hecho y, ojalá, presentado al cliente. El gran peligro es darse cuenta, en el último momento, de que lo que él había ofrecido hacer, era algo diferente de lo que su seguidor está entregando, por lo que con certeza, lo único que tiene son costos más altos por los reprocesos requeridos y un cliente molesto.

En el otro extremo tenemos lo que mencioné en el artículo anterior, es decir, el concepto del Management By Wandering Around, de los años 80, que aún pensando que es un modelo muy recomendable para evitar el extremo narrado arriba, entendemos la dificultad de su aplicación en la era moderna.

Como todo en la vida, siempre es necesario y recomendable el balance, por lo que el permanecer en algún nivel de contacto permanente con sus colaboradores, no solamente es necesario por las onerosas implicaciones de la desconexión, sino también porque permite conocer con más profundidad a su gente y que ellos, a su vez, lo conozcan mejor a usted. Este entendimiento mutuo es lo que permite desarrollar equipos estables y coordinados que producen un trabajo de mayor calidad y con mejor oportunidad.

Además no se olvide del dicho mexicano: “Orden dada y no supervisada, sirve exactamente para nada”.