Por: Vineet Chopra y Sanjay Saint 13 octubre, 2012

El poeta español Antonio Machado puso en el papel algunas palabras que aún suenan melodiosas. Hoy muy bien pueden relacionarse con la actividad comercial de las empresas y su comunicación publicitaria.

En las primeras décadas del siglo pasado, escribió Machado: “Todo necio confunde valor y precio”. Que ciertas son estas palabras cuando se trata de implementar estrategias de comunicación acordes a nuestro mercado. Valor es lo que apreciamos en la existencia de una marca, de un producto o servicio, lo que aporta a nuestras necesidades y al nivel de felicidad que incorpora a nuestra vida, muchas veces, lo que no tiene precio.

Encontrar oportunamente este valor, antes de agregarle más ingredientes a la fórmula, es una tarea difícil para el estratega en comunicación. Pensar en lo esencial, sin complicarse con la teoría, puede dar un valor único de pertenencia y extender el vínculo con el consumidor por mucho más tiempo del imaginado. Dijo Machado: “Hoy es siempre todavía”.

Hay que entender que el precio es algo circunstancial. Nos permite estar dentro de la realidad del mercado y hacer accesible o no lo que anunciamos. Inclinarse por una estrategia fundamentada solo en precio puede hacer perder, a largo plazo, el valor de lo que ofrecemos.

Aunque importantísimo, el precio no es valor. Es un indicador de referencia que se necesita para competir y ubicarse en un tiempo real. Ahora bien, el éxito vendrá si el precio concuerda cada vez más con el valor que busca la gente.

La combinación de valor y precio debe ser cuidadosa e inteligente para que la satisfacción del consumidor se incorpore al plan de mercadeo y comunicación como una llama siempre encendida. Antonio Machado escribió en su momento: “¿Más que es el arte y la comunicación? Es puro juego. Es igual que pura vida, que es igual a puro fuego”.